El partido terminó. Los penales también. Estudiantes eliminó a Flamengo en el Maracaná y se metió en la final de la Copa Libertadores, aunque en Brasil el último capítulo de la semifinal todavía se sigue jugando con otra pelota: expedientes, reglamentos y escritorios. Y después de que Leila Pereira, presidenta de Palmeiras, calificara como “ridículo” el reclamo del Mengão por la inclusión de Marcos Rojo, ahora fue Abel Ferreira quien tomó posición. Sin levantar demasiado la voz, pero dejando un mensaje bastante difícil de interpretar de otra manera.
El entrenador del otro finalista de la Libertadores fue consultado por la presentación que realizó Flamengo ante Conmebol, con la intención de cuestionar la presencia de Rojo en el encuentro de vuelta y conseguir una sanción contra Estudiantes. Abel prefirió no meterse en el barro jurídico, aunque sí dejó perfectamente marcada su postura sobre lo que ocurrió dentro de la cancha. “Nuestro objetivo era estar en la final, y estaremos allí. En cuanto al resto, la Conmebol es una organización competente. Un club de la talla de Estudiantes sabe lo que debe y puede hacer”, arrancó.

Y enseguida llegó la frase con mayor peso específico. “Palmeiras ganó en la cancha, Estudiantes ganó en la cancha. Estos asuntos legales no me conciernen”, expresó el portugués. Una definición corta pero potente en medio de una discusión que creció rápidamente en Brasil después de la eliminación del equipo carioca. Flamengo sostiene que la utilización de Marcos Rojo merece una revisión reglamentaria y pretende que Conmebol se expida antes de la definición continental.
Abel incluso agregó una palabra que difícilmente haya sido casual en semejante contexto. “Pase lo que pase, Palmeiras estará allí el 28, por mérito propio, sin ningún asterisco, para competir nuevamente en la final de la Libertadores”, completó. El concepto del “asterisco” rápidamente tomó dimensión porque apareció justo cuando Flamengo intenta abrir una puerta jurídica que le permita discutir una clasificación que Estudiantes consiguió después de dos empates sin goles y una definición por penales en Río de Janeiro.
¿Por qué Marcos Rojo pudo jugar contra Flamengo?

Ahí aparece el corazón de toda la controversia. Conmebol había rechazado inicialmente la inscripción de Marcos Rojo, pese a que el defensor estaba habilitado en el ámbito local. Estudiantes no estuvo de acuerdo con ese criterio y decidió recurrir al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS). La presentación, siempre de acuerdo con la información atribuida a CieloSports, se apoyó en cerca de 400 antecedentes de futbolistas que habían sido habilitados en situaciones que el Pincha consideraba comparables. La estrategia era conseguir una medida cautelar que suspendiera momentáneamente el rechazo de Conmebol y le permitiera utilizar al jugador en la revancha.
Y eso fue precisamente lo que ocurrió: el TAS concedió una autorización provisoria, por lo que Rojo quedó en condiciones de jugar en el Maracaná. Es decir, Estudiantes no decidió incluirlo por cuenta propia ni ignorando una prohibición vigente: lo utilizó respaldado por una resolución cautelar del tribunal deportivo internacional.
La temperatura del asunto, mientras tanto, empieza a subir bastante antes de que ruede la pelota en Montevideo. Primero fue Leila Pereira. Ahora Abel Ferreira. Y desde Palmeiras el discurso parece seguir una misma línea: la final debe jugarse entre los dos equipos que consiguieron la clasificación dentro de la cancha. El portugués eligió palabras más diplomáticas que su presidenta, aunque dejó una frase que resume su posición y seguramente seguirá haciendo ruido durante los próximos días: “Estudiantes ganó en la cancha”.


