Hay regresos que se miden en minutos y otros que se cuentan en meses, operaciones, rehabilitación, ansiedad y días tachados en el calendario. El de Facundo Di Biasi pertenece claramente al segundo grupo. Porque cuando el volante central volvió a pisar oficialmente una cancha con la camiseta de Gimnasia, más de un año después de aquella lesión ligamentaria que le frenó la carrera, el partido pasó por un instante a segundo plano. Lloró, se abrazó con sus compañeros y empezó a cerrar una historia que había comenzado el 27 de septiembre de 2025.
Ese día, durante un partido frente a Rosario Central, Di Biasi sufrió la rotura completa del ligamento cruzado anterior y una lesión de menisco en la rodilla derecha. Desde entonces arrancó un proceso largo, de esos en los que la competencia queda lejos y la rutina pasa por el gimnasio, los trabajos específicos y pequeñas metas que únicamente entiende quien atraviesa una recuperación de semejante magnitud. En septiembre ya había dado señales alentadoras al disputar dos encuentros de la Copa Proyección de Reserva. Pero faltaba el paso que esperaba desde hacía más de doce meses: volver con la Primera.

Y cuando finalmente llegó, la emoción salió sin pedir permiso. En diálogo con Palco Tripero, el mediocampista recordó ese momento y todo lo acumulado durante la recuperación. “No podía creer que estaba volviendo a jugar con esta camiseta. Cuando terminó, vinieron dos amigos, Juan y el Mono. Pensé en la recuperación, en el tiempo que pasó. La pasé mal, pero estuve bien rodeado”, contó. Una frase que explica buena parte de esas lágrimas que aparecieron apenas ingresó y de los abrazos con sus compañeros.
El posteo emotivo en Instagram
Porque, además del regreso personal, Di Biasi volvió a encontrarse con un Gimnasia que atraviesa un momento que invita a ilusionarse. Y él pretende ganarse un lugar sin exigir etiquetas. “Se armó un grupo muy lindo y competitivo. Estaré donde me necesite el equipo. Estamos para pelear”, aseguró. Después de pasar tanto tiempo mirando desde afuera, su primera misión parece bastante más sencilla de explicar que de conseguir: volver a sentirse futbolista.
Esa sensación también quedó reflejada en el posteo que publicó después del partido. “Más de 12 meses después, pude volver a lo que realmente me llena y me hace feliz, y qué mejor que con esta camiseta y en la cancha más linda de todas”, comenzó. Y agregó: “Después de tanto tiempo puedo escribir esto que tanto ansiaba, y no me queda más que agradecer a todos los que me acompañaron —familia, amigos, compañeros, utileros y cuerpo médico del club— en este camino tan duro y longevo, que no tengo dudas de que me hizo crecer y ser más fuerte”.

El mensaje terminó con la mirada puesta hacia adelante: “Ahora es momento de disfrutar y seguir preparándome. ¡Vamos Gimnasia!”. Sin embargo, debajo apareció otro texto que terminó de completar la escena. Su papá, Néstor Di Biasi, dejó un comentario que condensó la espera de toda una familia: “¡Por fin llegó el día que tanto esperamos! Ahora, a seguir con la misma fuerza y a disfrutar, que esto recién empieza. ¡Feliz por vos!”.
Y quizás allí esté la síntesis perfecta de su regreso. Para Di Biasi, volver a entrar a una cancha no significó simplemente sumar minutos. Fue dejar definitivamente atrás más de un año de rehabilitación, recuperar una parte de su rutina y volver a hacer aquello que, como él mismo escribió, realmente lo llena y lo hace feliz. La lesión quedó atrás. La vuelta ya ocurrió. Ahora empieza otra etapa: competir, sumar y volver a construir su lugar en Gimnasia.


