No es un jueguito ochentoso sino una realidad. Ayrton “Pacman” Giménez parece tener perfectamente incorporadas a su rutina: subirse al ring, ganar y terminar la noche envuelto en azul y blanco. Esta vez, el boxeador platense volvió a hacerlo en grande. Con un nocaut técnico en el sexto round ante el venezolano Antonio Guzmán, retuvo el Título Latino Superpluma de la Organización Mundial de Boxeo y alcanzó su victoria número 25 en 27 peleas profesionales.
La pelea se desarrolló en el estadio de la Federación Argentina de Box, en Almagro, como semifondo de una velada transmitida por TyC Sports. Y el Pacman fue construyendo su triunfo con paciencia. Hizo una pelea prolija, mostró variantes y empezó a inclinar definitivamente la historia durante el quinto asalto, cuando Guzmán cayó y prácticamente fue salvado por la campana. Apenas un round más tarde llegó el desenlace: Giménez conectó una combinación, mandó otra vez a la lona al venezolano y provocó el final del combate.

El triunfo volvió a confirmar el buen presente de un boxeador que unos meses atrás también había sido protagonista de una noche especial para Gimnasia. En mayo participó del regreso del boxeo al Polideportivo Víctor Nethol, donde derrotó por descalificación a Juan Cruz Uncos. Aquella vez peleó literalmente en su casa. Ahora lo hizo en Almagro, pero trasladó parte del Bosque con él.
Porque en el caso de Giménez, lo de Gimnasia está bastante lejos de ser una pose para la foto. Suele ingresar a sus peleas con los colores azul y blanco, menciona al club cada vez que tiene oportunidad y, una vez consumado el triunfo ante Guzmán, volvió a cumplir con el ritual: cinturón de campeón, camiseta tripera y gorro del Lobo. El Pacman retuvo su corona, llegó a las 25 victorias como profesional y volvió a dejar una imagen que ya empieza a convertirse en marca registrada: campeón arriba del ring y tripero también cuando se apagan las luces.


