Gimnasia suma 10 unidades en siete fechas disputadas del Torneo Apertura. El equipo de Fernando Zaniratto no encuentra regularidad dentro de un certamen que no da tregua en lo que respecta al calendario. Tal es así que apenas cuatro días después del 1-2 ante Rosario Central en el Bosque deberá visitar Tigre en Victoria.
En ese sentido, los entrenamientos y la preparación no abundan para un equipo que no termina de encontrar su fisionomía definitiva ni los nombres para ello. El cuerpo técnico viene buscando variantes con un plantel más rico que aquel con el que terminó el 2025. Sin embargo, el despegue no llega. Pese a buenos pasajes, el Tripero no termina de convencer, por lo que las dudas sobrevuelan Abasto.

Así, uno de los focos está puesto en los nombres que vienen compartiendo un sector de la cancha vital como la zona de corte y gestación. Desde la visita a Gimnasia de Mendoza, Lucho y los suyos optaron por poner desde el arranque a Nacho Fernández, Augusto Max, Ignacio Miramón y Nicolás Barros Schelotto. No salió nada bien en la tierra del sol y del buen vino. El Tripero se vio muy superado, sobre todo por el costado del ex River.
La cosa cambió ante el Canalla en el Bosque. Con los mismos protagonistas, el equipo tuvo un gran primer tiempo, en el cual debió irse con una mayor ventaja al descanso. No lo logró. Por impericia propia y también por Jeremías Ledesma y factores externos, algo que terminó pagando carísimo con el 1-2 y la primera derrota del año en 60 y 118.
Sin embargo, la caída ante los de Jorge Almirón también puso sobre el tapete la elección de nombres y el debate en el seno del fanático del Mens Sana: ¿Hay lugar para los cuatro juntos desde el arranque? Por el momento, ninguno parece sentirse cómodo del todo. Los rendimientos dispares lo demuestran.

Por ejemplo, lo mejor de Barros Schelotto se vio en el inicio de la temporada, junto a otro volante central. En ese caso, fue Max. El hijo del Mellizo es otro en la zona central y no tan tirado sobre los costados, como le ha sucedido en los últimos encuentros. Con más contacto con la pelota y otro protagonismo, pisó fuerte tanto frente a Racing como ante Aldosivi, goles incluidos.
Miramón y el tucumano Max son los que parecerían suporponerse. Más allá de haber jugado ambos ante los mendocinos, el Lobo nunca entregó sensación de seguridad frente los de Ariel Broggi. El equipo sufrió mucho por los costados y terminó dependiendo de Nelson Insfrán y de la fortuna de los palos para no perder la ventaja obtenida.
Nacho tampoco termina de estar cómodo del todo. El propio capitán albiazul dejó en claro tras la caída en el Bosque estar acostumbrado a comenzar de más atrás. Sin embargo, rápidamente reconoció respetar la idea del DT de turno. Ante los rosarinos jugó sus mejores minutos desde la vuelta al Club. Tal es así que se sintió su salida en la segunda etapa.

Lo concreto es que el Lobo no termina de encontrar su versión definitiva. Esa que le permita no sólo pesar en la faceta ofensiva y acompañar a un por momentos solitario Marcelo Torres, sino también solidificarse en defensa y colaborar a modo colectivo en el momento de la recuperación. Cuestiones a resolver por Zaniratto y los suyos, a quienes no les sobre el tiempo.


