A mitad del año pasado, Matías García volvió a elegir al Lobo. Puso la firma por 2 temporadas para luchar junto al elenco Tripero la permanencia en primera. Lo hizo tras un buen desempeño en San Martín de Tucumán, y con varios interesados en él desde el exterior y la misma Superliga.
Fue uno de los primeros en llegar en el invierno pasado, y se convirtió en una pieza clave para Darío Ortiz. El desafío es y sigue siendo complejo: dejar a Gimnasia en primera, algo que se propuso desde que volvió a poner un pie en Estancia Chica.
Caco no solo se ha destacado en varios de los partidos del equipo, sino que siempre responde y está a la altura, ya sea en las buenas como en las malas jornadas. Con él en la cancha, siempre puede pasar algo más.
Hoy es el goleador de Gimnasia con 6 goles. Es muy querido por los hinchas y sus compañeros. Siempre con perfil bajo, entrega todo lo que tiene y sigue adelante con su desafío: Matías García que volvió con las botas puestas para meterse en el barro.
Además de decidir volver a pelear el descenso junto a Gimnasia, quizás estando en el mejor momento de su carrera, García también tuvo que dejar de lado la tristeza que tuvo lugar en el momento de su partida del club.
Sucede que luego de debutar en el año 2011, en 2016 tuvo que dejar el club sin previo aviso. Su contrato se había terminado y nadie de la Comisión Directiva del Lobo se había comunicado con él que se enteró de la desición estando en su Córdoba natal.


