Estudiantes cerró el 2024 con un nuevo título. Pasó por arriba a un Vélez desorientado y dejó en el olvido un semestre complicado que atravesó con mayores dudas que certezas. Goleó al campeón de la Liga Profesional y sumó su 17º estrella, la tercera con Domínguez en el banco. Así fue la final entre el Pincha y el Fortín…
La previa, las tribunas y el clima que se vivió antes del silbatazo inicial en el Estadio Único Madre de Ciudades fueron el reflejo de lo que luego sucedería en el partido. Estudiantes y Vélez llegaron a la final por el Trofeo de Campeones con dos realidades tan diferentes que se terminó trasladando al terreno de juego.
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Sin su DT en cancha, con tribunas a medio llenar y con los festejos por la obtención de la Liga Profesional aún presentes, el Fortín salió a jugar el partido casi como desganado. Displicente en la marca, inconexo en el medio campo e impreciso en ataque, los de Villa Luro estuvieron lejos de ser aquel equipo pasó por arriba a Huracán en la definición del campeonato.
El equipo de Domínguez, en cambio, estuvo todo el semestre esperando este momento. Y no se guardó nada. Luego de un semestre irregular, con vaivenes y con resultados adversos, el Pincha salió a jugar con mayor voracidad y ambición. Durante los primeros 45 minutos se llevó puesto al equipo de Quinteros, le metió dos goles y pudieron ser más.
Eso sí. A pesar de no estar lúcido, Vélez y su gran potencial individual tuvieron llegadas claras que pudieron meterlo en partido nuevamente. El palo y un excelente Matías Mansilla impidieron la caída del arco Pincha durante los primeros 45 minutos y, en el complemento, las llegadas carecieron de profundidad y de riesgo para el arquero santiagueño.
Estudiantes supo jugar en ventaja, se cerró bien en el fondo y manejó los tiempos del partido. Ante un Vélez lanzado en ataque, encontró muchos espacios en ofensiva y así llegó al tercero, tras un cabezazo letal de Carrillo que liquidó la historia.
Tras un flojo semestre, Estudiantes cerró el año ganando el partido que tenía que ganar. No recibió goles, un aspecto que preocupaba, y sumó su 17º estrella. Atrás queda la racha de cinco empates consecutivos, la irregularidad del equipo, las fragilidades defensivas y demás cuestiones que deberá seguir retocando de cara al 2025. Ahora, a brindar con el Trofeo y la medalla colgada en el cuello. ¡Salud campeón!


