Tras dos jornadas de velatorio, Miguel Ignomiriello recibió este domingo el último adiós. Tal como era el deseo de su familia, el cortejo fúnebre realizó una parada frente al estadio Jorge Luis Hirschi, donde Estudiantes le rindió un sentido homenaje a quien dejó una huella imborrable en la institución.
El recorrido por UNO estuvo cargado de emoción. Familiares, amigos, exjugadores e hinchas acompañaron el paso del cortejo para despedir al histórico formador, cuya vida estuvo estrechamente ligada al crecimiento futbolístico del Pincha y de varias generaciones de jugadores. Al punto que fue uno de los cerebreos del Estudiantes campeón de América y del mundo.

Ignomiriello falleció el pasado viernes a los 99 años, dejando un legado que trascendió los resultados deportivos. Su trabajo en la formación de juveniles lo convirtió en una referencia ineludible del fútbol argentino y en una de las personalidades más respetadas de Estudiantes. Además, claro, fue el entrenador de la histórica Tercera que Mata y, con los jugadores que trajo al club y su influencia en la elección de Osvaldo Zubeldía, sentó las bases del campeón del mundo en 1968.
Con el paso por la casa albirroja, el club y su gente despidieron a un hombre que dedicó gran parte de su vida a la institución y cuyo nombre permanecerá para siempre entre los más importantes de la gloria pincharrata.

