El presente de Eduardo Domínguez en Brasil está lejos de aquel ciclo dorado que supo construir en Estudiantes. El mismo Barba que levantó cinco títulos con el Pincha hoy atraviesa turbulencias en Atlético Mineiro, con un equipo que todavía no encuentra el rumbo. A punto tal que tuvo que salir a desmentir su renuncia luego de la derrota 0-2 ante Curitiba.
“Estaba tranquilo en un lugar donde todos me querían, donde fui campeón varias veces. Vine acá por lo que me movilizaba, sabiendo lo positivo y lo negativo, y también el escenario: que podía ir bien o que podía costar. Y sigo convencido de eso”, planteó el Barba. “No voy a desgastarme ni un segundo en las mentiras que empiezan a circular”.
El duro momento futbolístico de Mineiro

El arranque de la era Domínguez marcó una tendencia que, por ahora, no se corrige. Desde su debut el 1° de marzo frente a América Mineiro (0-0 y clasificación por penales), el Galo no logró estabilidad: cinco triunfos y seis derrotas, sin empates. Un dato que pinta de cuerpo entero el momento. Más aún si se tiene en cuenta que perdió tres de los últimos cuatro partidos.
Entre esos golpes hubo uno que hizo ruido fuerte: la caída ante Academia Puerto Cabello en el debut en la Sudamericana, inesperada por el contexto, aunque luego intentó acomodarse con una victoria frente a Juventud de Uruguay. Pero el vaivén se mantuvo y el clima empezó a cargarse.
En ese escenario, el propio Domínguez salió a marcar la cancha. Molesto por lo que circula puertas afuera en relación a sus ganas de alejarse del Galo, el deté argentino habló de “mentiras” alrededor de su trabajo y su situación.
Desde el club, en tanto, el respaldo sigue firme. El director deportivo Paulo Bracks bancó el proyecto desde el arranque y volvió a sostener la apuesta por el Barba, convencido de que es el indicado para encabezar el proceso. “No hubo ningún tipo de reunión sobre eso”.

Claro que, en paralelo, las respuestas adentro de la cancha todavía no aparecen. Incluso el Barba llegó a marcar públicamente errores, a reaccionar con bronca luego de una caída (pateó una botellita tras una conferencia de prensa) y se mostró exigente.
Así, el entrenador que en La Plata construyó un ciclo ganador y dejó una huella pesada, hoy juega otro partido. Más incómodo, más áspero, con menos margen. En Brasil, Domínguez está en plena pelea por conseguir establecer su plan, lograr resultados y dejar atrás un murmullo que lo pone en foco.

