Fue tras otro duro golpe, el que sufrió por la Copa Argentina en el último partido del semestre pasado, que Eduardo Domínguez desvió el foco poniendo su continuidad en duda. Más allá de si le molestó o no la presencia de Carina Magnabosco, a quien Juan Sebastián Verón había acercado al club como aliada estratégica, el DT sacó de escena la eliminación por penales ante Aldosivi con un suspenso sobre su futuro. Teniendo en cuenta lo que pasó luego, fue a todas luces una movida estratégica que hoy vuelve a escena, con la final perdida ante Vélez.
Porque después de ese episodio el DT volvió como si nada al Country, incluso aceptando una decisión del club de sumar al fútbol profesional a Agustín Alayes (por sobre Marcos Angeleri, su dirigente de mayor confianza) y sin decir una palabra. Estudiantes, en tanto, también ayudó a la causa: como la “Barbie brasileña” había sido una molestia para el Barba, la corrió de escena y la ubicó como “una aliada estratégica pero en el exterior”. En limpio: la limpió.
Por todo eso, esta final perdida expone una vez más al técnico de Estudiantes. Porque es una derrota en la que tiene responsabilidad, por un armado extraño del equipo, en el que claramente más allá de una situación clara de Eric Meza en el arranque del partido, no logró imponer condiciones. Vélez le manejó el partido. Guillermo, una vez más, le ganó el duelo, como ha pasado siempre que se enfrentaron.

Como fuera, esta es una derrota que ahora obliga a Domínguez a rendir cuentas. Y a empezar a dar exámenes partido a partido. Porque desde este momento el que podría poner en duda su continuidad es el propio club. Y claramente, el límite es son los octavos de final de la Copa Libertadores contra Cerro Porteño, a esta altura el todo o nada para este ciclo. El Barba está súper obligado, más que nunca, a que su equipo pase de fase.
Decisiones que costaron caro
Más allá de este escenario, ante Vélez en lo particular el DT falló en el armado de un equipo que cambió con respecto al que venía ensayando en las prácticas previas. Farías pasó de titular en los entrenamientos a entrar los últimos 12 minutos. En su lugar fue titular Alexis Manyoma, quien solo aportó confusión. Una decisión que no benefició a Estudiantes, sino que lo perjudicó.
Neves, su otra elección por sobre Piovi, tuvo un flojísimo segundo tiempo, al punto que es responsable del segundo gol de Vélez por un mal rechazo. Y para completar el combo de las variantes que terminaron sorprendiendo, el Vasco Benedetti demostró que no estaba a la altura de una final: no hay razón por la cual hoy sea titular en lugar de Arzamendia.
¿Hubo más? Sí, los cambios llegaron tarde. El de Cetré por Manyoma era mucho antes. Y no faltando apenas 20 minutos (más allá de la expulsión del colombiano). El DT no leyó el partido, la niebla lo nubló. Y su equipo no tuvo reacción a sus decisiones, una vez más. Un mal que arrastra desde el semestre pasado. Podía jugar una hora más que nada iba a cambiar…
Ahora, su continuidad vuelve a estar en duda. Aunque no por su decisión…

