Quizás no muchos lo recuerden, pero apenas se dieron a conocer la composición de las zonas del Torneo Apertura, se marcó una clara diferencia entre la dificultad de una y de otra. Con equipos como Boca, Estudiantes (el último campeón), Lanús (campeón de Copa Sudamericana) Independiente, San Lorenzo, Talleres o Denfesa y Justicia, todos los cañones apuntaban a señalar más candidatos de ese grupo.
Del otro lado River, Racing (finalista del Clausura), Rosario Central, Argentinos Juniors o Gimnasia (semifinalista) se preparaban para hacer lo suyo e intentar sobresalir en ese contexto. Lo concreto es que el fútbol volvió a sorprender, y ya no queda nadie con vida de la muy compleja Zona A, todos eliminados por equipos de la Zona B.
Unión de Santa Fe era el último con vida. Sin embargo, el 0-2 sufrido anoche ante Belgrano culminó con la ilusión de los dirigidos por Leonardo Madelón. El equipo de Ricardo Zielinski, que tiene a Lucas Zelarrayán como una de las principales figuras del certamen, hizo lo suyo ante su gente y se metió entre los cuatro. Lo espera Argentinos, que hizo lo propio con Huracán en La Paternal.
Por la otra llave, con la ilusión del Lobo a cuestas, siguen de pie Rosario Central y Racing, cuarto y octavo respectivamente de la Zona B y quienes se verán las caras en el primer turno de la jornada en Arroyito; y el equipo de Ariel Pereyra y el de Eduardo Coudet, segundo y sexto, respectivamente.
Lo concreto que quedó poco de aquel primer análisis en cuanto a las zonas. El fútbol volvió a demostrar que todo puede cambiar y que nada está escrito de antemano. Quedan seis equipos en la lucha por el título, todos integrantes de la zona en su momento menospreciada. Razón que le otorga un condimento más a un campeonato que, pese a su formato, no deja de ser atrapante.


