La temporada del primer equipo de Estudiantes viene siendo, de mínima, particular. El boleto a Montevideo para la gran final de la Copa Libertadores de América viene maquillando un camino complejo en el plano local, con la eliminación casi consumada en el Clausura y también afuera de la Copa Argentina.
No obstante, lo más llamativo de este año para los hombres comandados técnicamente por Alexander Medina tiene que ver con la falta de regularidad y de no aprovechar el envión que pudo generar los golpes en la mesa de los pasajes a instancias decisivas en el plano internacional, tras las victorias contra Universidad Católica, Corinthians y el Flamengo.
Posterior a la goleada frente a los Cruzados, el equipo del Cacique viajó a Junín para medirse con Sarmiento y perdió por 2-0, bien, sin atenuantes, aunque puso en cancha una formación con varios nombres titulares.

Tras ello, la victoria con Corinthians en San Pablo devino en un tropiezo frente a Lanús en el Néstor Díaz Pérez, con un bajo vuelo futbolístico y poniendo en el campo nuevamente parte de lo mejor de su repertorio, con Guido Carrillo viendo acción, como también lo hicieron Santiago Núñez y el propio Ezequiel Piovi.
Finalmente, este lunes llegó el golpazo con Unión en Santa Fe, tras la alegría máxima de eliminar al Flamengo en el Maracaná, por ahí en una derrota que no genera tanto dolor, pero que es un cimbronazo en sí mismo por el rendimiento de muchos jugadores que no son opción para el deté.
Una deuda grande en el plano local
Con una gran fortaleza a nivel continental, lo de Estudiantes en el Clausura no ha sido de lo mejor, sumando también la caída con Rosario Central en la Supercopa Internacional, que le propinó un bajón futbolístico que lo llevó también a perder con Platense en Florencio Varela por la Copa Argentina, en uno de los reveses más duros del 2026.



