Corinthians atraviesa una verdadera crisis institucional y deportiva. Y lo peor es que se le juntaron todas al mismo tiempo. Es cierto que está en los cuartos de final de la Copa Libertadores y, ante Estudiantes, buscará meterse entre los cuatro mejores de América. Pero… El gigante paulista, uno de los clubes más populares de Brasil, está atravesado por una delicada situación económica que repercute en todos los demás. Las cuentas están en rojo, los jugadores tienen salarios atrasados, el estadio volvió a quedar bajo la lupa por distintas investigaciones, Memphis Depay, al súper figura europea del equipo, ya tuvo sus encontronazos por viejas deudas y, por si faltaba algo, el equipo perdió cuatro partidos seguidos en el Brasileirao. Así llega a enfrentar al Pincha este miércoles en UNO…
La paradoja es feroz: Corinthians está entre los equipos que más gastan de Brasil, pero no consigue pagar lo que debe. Su plantel aparece entre los más caros del campeonato, por detrás de los gigantes que dominan ese ranking, como Flamengo y Palmeiras. Una masa salarial enorme, de casi 70 millones de dólares al año, que debería ser una ventaja competitiva y que, en este contexto, terminó convirtiéndose también en un peso difícil de sostener.

Los números explican buena parte del incendio. Corinthians cerró el primer semestre de 2026 con un déficit de R$ 246 millones (casi 50 millones de dólares), casi 80% por encima de lo presupuestado. La deuda total del club ronda los R$ 2.800 millones (unos 545 millones de dólares). Y hay un dato que genera todavía más preocupación: los ingresos fueron superiores a los previstos. Es decir, el problema no fue simplemente que entró poco dinero. El problema es que salió demasiado.
Salarios atrasados y los problemas con Depay
Y cuando las cuentas no alcanzan, el problema termina inevitablemente en el vestuario. Hay salarios atrasados. Los futbolistas esperan respuestas y el caso Memphis Depay se convirtió en uno de los ejemplos más visibles de las dificultades del club para cumplir con sus compromisos. El neerlandés, que llegó como una de las grandes apuestas deportivas y comerciales de la institución, terminó siendo también protagonista de una disputa por dinero hace apenas unos días, a comienzos de agosto.

De hecho, Corinthians estuvo a punto de no renovarle el contrato por no poder afrontar el costo de tenerlo en el equipo, pero al mismo tiempo le debían 8 millones de dólares. Eso hizo que el jugador criticara públicamente a la dirigencia, se mostrara “decepcionado” porque no respetaron el acuerdo para seguir hasta el 2028 y amenazó a demandar al club por eso y por la deuda. Finalmente, se acordó y hoy continúa en el equipo.
El Arena Corinthians, también involucrado
Como si todo eso fuera poco, también está el Neo Química Arena, el súper estadio del Timao que se construyó para el Mundial de Brasil 2014 con capacidad para 50 mil espectadores. El estadio que debía representar el crecimiento y la grandeza de Corinthians volvió a convertirse en un dolor de cabeza. Una investigación puso bajo la lupa la deuda vinculada a la Neo Química Arena y una pericia detectó inconsistencias millonarias en los cálculos, irregularidades en los pagos de su construcción, con fuertes sospechas de corrupción. El Ministerio Público de San Pablo analiza ahora qué ocurrió con las cifras y con las sucesivas renegociaciones. El estadio, otra vez, en el centro de la tormenta.

El equipo no para de perder en el Brasileirao
Y mientras las oficinas hacen malabares con millones de reales, en la cancha el equipo tampoco ayuda. Cuatro derrotas consecutivas en el Brasileirao, la última contra Chapecoense, de local, equipo que marcha último en el Brasileirao. Un golpe detrás de otro que transformó la preocupación en crisis deportiva. Corinthians perdió confianza, dejó de encontrar respuestas y Fernando Diniz, un corinthiano de nacimiento, pasó a ser uno de los principales apuntados por la torcida.
El entrenador, que había llegado con la etiqueta de técnico capaz de devolverle una identidad al equipo por ser hincha del club, ahora recibe críticas por el funcionamiento, las decisiones y los resultados. El rendimiento cayó y algunos futbolistas que deberían marcar diferencias tampoco atraviesan su mejor momento. Diniz necesita respuestas. Y las necesita rápido en este partido ante Estudiantes por la Copa Libertadores. De hecho, muchos ya piensan en reemplazarlo y hasta piden por la vuelta de Ramón Díaz, despedido en abril del año pasado.

Porque en Corinthians ya no alcanza con señalar un culpable. El problema es estructural, integral, institucional, económico y deportivo. El club necesita dinero para pagar salarios, resolver deudas y sostener un plantel carísimo. Necesita resultados para recuperar tranquilidad. Necesita tranquilidad para que el equipo pueda competir. Y necesita competir para generar ingresos. Un círculo vicioso del que parece cada vez más difícil salir. Y en el horizonte, aparece Estudiantes. Y los dólares frescos que siempre ofrece la Libertadores, sobre todo al avanzar de fase.
El Pincha, así, está ante la chance de hacer profundizar esta crisis. Agarra a su rival en un mal momento deportivo, en un mal clima general y con mucho malestar entre sus hinchas por todos los sucesos mencionados anteriormente. Sin dudas, el gran momento para dar el golpe.


