La Copa América que inicia hoy se disputará en un contexto sumamente especial. Se trata de un certamen que no estaba programado para este año sino para 2020, y que no debía tener lugar en su sede actual sino en Colombia y Argentina de manera simultánea. Finalmente se jugará en Brasil, en donde casualmente hace un siglo sucedió algo similar.
102 años después la historia vuelve a repetirse: en 1919 se disputó la tercera edición de lo que actualmente se conoce como Copa América, por entonces denominado Campeonato Sudamericano, casi doce meses más tarde de la fecha que había sido estipulada originalmente. ¿Qué motivó la postergación? La pandemia producida por la Gripe Española.
Río de Janeiro fue la única sede de aquella competición, y casualmente fue una de las ciudades más afectadas por el virus, por lo que la incipiente organización sudamericana decidió posponer la competencia. A la ciudad, desde la infraestructura, el parate le vino bien para poder remodelar el Estadio Das Laranjeiras, propiedad del Fluminenese.
La primera Copa América en Brasil se disputó entre el 11 y el 29 de mayo de aquel año con cuatro equipos participantes en formato todos contra todos: Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Luego de igualar en cinco unidades por lado, el Scratch festejó por 1-0 ante Uruguay en una Final histórica, que duró 150 minutos ya que tuvo dos suplementarios de 30 minutos.
Por aquel entonces, a diferencia de lo que sucedió en el pasado 2020, el fútbol argentino no vivió suspensión alguna en medio de la pandemia, a pesar de que a fines de 1918 generó cerca de 15 mil muertes. Vale señalar, para poner en contexto, que entre ese año y el año de la copa se estima que la Gripe Española a nivel global se cobró entre 25 y 50 millones de víctimas.
Hoy el destino quiso que, poco más de cien años después, Brasil y la Copa América vuelvan a cruzarse en su camino con una pandemia. Poco más de un siglo pasó de aquel episodio, y la historia hoy es similar pero diferente, en medio de un contexto en el que los avances médicos y tecnológicos traen un cierto alivio que en esa época no era posible.


