Estudiantes inició el campeonato con dos victorias en dos presentaciones y mucho de eso tiene que ver con el rol de Mauro Boselli. El goleador del Pincha regresó luego de una década y en dos partidos marcó dos goles, ambos en momentos claves, aprovechando de manera perfecta las ocasiones que tuvo para poder convertir.
Si hay algo que quedó claro en la dinámica del ataque de Estudiantes en las dos primeras fechas es que, entre las dos referencias de área, uno tiene un rol más sacrificado, exige desde lo físico y lucha constantemente con los defensores rivales, mientras que el otro está para aprovechar su experiencia dentro del área.
El primero, está claro, es Leandro Díaz, mientras que el segundo Boselli. El Loco aportó su sacrificio habitual con una dosis adicional de despliegue físico, fajándose con los defensores rivales en todo momento y a veces bajando más de la cuenta para entrar en juego. El N°17, en cambio, puso su gran olfato a disposición del equipo.
Si bien no tuvo mucha participación activa, cuando apareció fue fundamental. En total realizó solo 24 pases con un bajo 58,3% de efectividad y ganó 5 de los 11 duelos individuales que afrontó, números que quedan pulverizados con un dato increíble que termina siendo decisivo: solamente contó con dos remates al arco.
Boselli solo tuvo una ocasión de gol en cada uno de los encuentros que disputó Estudiantes en la presente Copa de la Liga, pero no necesitó más: tanto ante Independiente como frente a Huracán marcó la que tuvo. Sí, ambas jugadas en gol y, por el momento, tiene un ciento por ciento de efectividad de frente al arco rival.
Si bien estuvo en cancha en 130 de los 180 minutos jugados por el equipo, dado que salió reemplazado en el complemento en ambos partidos, por Carlo Lattanzio en el primero y por Manuel Castro en el segundo, mañana ante Lanús podría ser preservado por Ricardo Zielinski pensando en la Copa Libertadores.