Fue, de alguna forma, una doble justicia divina. Porque a Baltasar Rodríguez le habían anulado el primer gol de manera escandalosa, por intervención del VAR, que buscó una falta que se dio minutos antes de Núñez sobre Briasco. Como fuera, después el 1-0 válido llegó por un gol en contra de Jappert, un defensor de Barracas, y en el inicio del segundo tiempo, el ex Racing tuvo su desquite: marcó otro tanto y esta vez sí se lo convalidaron para el 2-0.
La cuestión es que Rodríguez, quien llegó desde Racing y enseguida empezó a sumar minutos, había descansado en Junín y esta vez, contra Barracas por los octavos, volvió a saltar a la cancha. Y demostró que, por ahora, entró al club con el pie derecho. Porque a estos dos goles, uno que le dieron y otro que no, hay que sumarle la gran jugada que hizo en Chile, ante la Católica, para el 1-0 de Joaquín Correa que empezó a encaminar el pase a los cuartos de la Libertadores.
En Varela, además de aportar buen juego y movilidad, también le dio llegada al gol. En esa gran jugada del primer tiempo entre Carrillo, Correa, Tobio Burgos y él, y luego, en el segundo tiempo, para ser una de las figuras del equipo y volver a llegar al gol para marcar el 2 a 0.
Luego, fue reemplazado en el segundo tiempo por Alexis Castro, para empezar a regular energías y minutos y se llevó los primeros aplausos de los hinchas de Estudiantes.

