En Gimnasia se viven horas de mucha expectativa por lo que podría ser una gira del Lobo por el Viejo Continente. Más específicamente por Rusia, donde el equipo dirigido por Ariel Pereyra se mediría con Zenit de San Petersburgo, vigente campeón de la liga de aquel país. Y mientras en el Tripero llevan adelante reuniones buscando ultimar detalles para que se pueda lograr, en las últimas horas reapareció en escena un último antecedente, poco feliz, que tuvo a un equipo argentino en suelo soviético.
Lo dicho ocurrió dos años atrás cuando Talleres fue parte de un cuadrangular amistoso de preparación que incluyó la participación del Estrella Roja de Serbia y del PFC Sochi, también ruso. En esa ocasión, con Wálter Ribonetto al frente, la excursión corbesa comenzó con un tremendo escándalo. Y es que el cruce entre los suyos y el Zenit se fue caldeando con el correr de los minutos hasta terminar entregando expulsados, corridas, empujones y golpes de puño. De amistoso, poco y nada.

Todo comenzó con la expulsión de Rubén Botta, que finalmente no terminó siendo porque el árbitro permitió que fuera sustituido por tratarse de un amistoso, y fue escalando hasta el estruendoso cierre. En el tiempo extra, con los locales 1-0 arriba en el marcador gracias a un penal polémico cambiado por gol por Glushenkov, Valentín Depietri se cruzó con un rival afuera del campo de juego que no le quería dar la pelota para reanudar el partido. De inmediato, el juez intercedió, lo mismo que Ribonetto.
Lejos de calmarse los ánimos pese a los gestos del árbitro Levnikpv Kirill, se desató una verdadera trifulca que incluyó un fuerte empujón a Juan Portillo. Tras la agresión, varios jugadores de la T reaccionaron. Hubo agarrones y varias trompadas que llegaron a impactar en los rostros de los futbolistas rusos. Como saldo, el colegiado terminó expulsando a Matías Galarza y al defensor kazajo de los locales, Nuraly Alip. Antecedente poco feliz. A tener en cuenta por el Lobo.

