Estudiantes sumará un nuevo símbolo, un nuevo monumento: se viene una nueva estatua, que será emplazada en el Paseo de los Profesores. Ese corredor emblemático donde ya se erige el homenaje a Osvaldo Zubeldía.
La decisión surgió tras una votación abierta a socios e hinchas, que definió con claridad al elegido. En la convocatoria, Sabella fue el más respaldado, con el 67,8% de los votos, una diferencia contundente que refleja la huella profunda que dejó su figura en la historia reciente del club. Detrás se ubicaron Mariano Mangano con 13,8%, Juan Ramón Verón con 12,6%, Manuel Pelegrina con 1,9%.

La elección de Sabella no es casual. Identificado como jugador, entrenador y formador, su legado está íntimamente ligado a una manera de entender el fútbol y el club: sabiduría, compromiso y pertenencia. Y se sumará a otra estatua: la de Carlos Salvador Bilardo, otro ícono cuya imagen a tamaño real está ubicada a un costado del terreno de juego de UNO.
Así, Estudiantes vuelve a mirar su pasado para proyectar su futuro: honrar a quienes marcaron el camino y dejar huellas visibles que trasciendan generaciones.
La historia de Sabella en Estudiantes

Alejandro Sabella fue, para Estudiantes, mucho más que un gran nombre. Su historia con el club comenzó a fines de 1981. Desde enero de 1982, Pachorra se convirtió en una de las grandes figuras del equipo campeón del Metropolitano ’82 y el Nacional ’83, integrando un plantel inolvidable que marcó época por su personalidad y su juego.
Tras una carrera destacada —que incluyó pasos por Gremio, Irapuato, Ferro y la Selección Argentina—, Sabella colgó los botines en 1989, pero jamás se alejó del fútbol. Se formó como entrenador junto a Daniel Passarella y acumuló casi dos décadas de experiencia en clubes y selecciones, construyendo un perfil sereno, estudioso y profundamente competitivo.

El reencuentro con Estudiantes llegó en 2009 y fue glorioso. En su primera experiencia como DT principal, condujo al equipo a la Copa Libertadores, la cuarta del club, y luego a un histórico subcampeonato en el Mundial de Clubes ante el Barcelona.
En 2010 sumó el último título local del Pincha, el Apertura. Sus números hablan por sí solos: 97 partidos, 58 triunfos y 67% de eficacia. Pero su legado va más allá de las estadísticas: Sabella encarnó una manera de sentir y entender a Estudiantes que perdura para siempre.

