El 31 de agosto, en horas de la tarde, se presentó ante el grupo y dejó en clara las pautas para lo que venía. Gimnasia vivía un nuevo cambio de conducción con la llegada de Néstor Gorosito, ante la salida de Mariano Messera y Leandro Martini. Entre los jugadores que miraban atentamente estaba Luis Rodríguez.
Pero la convivencia no fue lo que imaginaron los protagonistas en un comienzo, ese aire renovado de las primeras horas, duró solo instantes ya que a la primera decisión que tomó el técnico, encontró el reclamo del futbolista.
La historia entre Néstor Gorosito y Luis Rodríguez en Gimnasia está a punto de encontrar un momento final, ya que el jugador tiene todo acordado para continuar su carrera en Colón de Santa Fe. Pero el quiebre, lleva tiempo.
Pipo siempre dejó en claro que los que mejor están, son los jugadores que van a jugar y sumar minutos. En diferentes partidos entendió que el Pulga no estaba al cien por ciento y no le tembló la mano para sacarlo del equipo.
Esos cambios, en reiterados partidos, generaron el fastidio del futbolista quien, sin mediar reparo, y sabiendo lo que generaba, dejó expuesto al entrenador con sus gestos y ademanes ante la mirada de los hinchas.
Esas reacciones fueron gotas que fueron colmando la paciencia del entrenador, el cual nunca puso como condición en el mercado de pases para que Luis Rodríguez se quede, ya que mientras tanto veía como coqueteaba discursivamente con su regreso a Colón de Santa Fe.
Hace tiempo Néstor Gorosito se cansó y ya no contaba con el Pulga, aunque de quedarse sería parte de su plantel, e incluso de su equipo ya que por características y rendimiento no tiene otro jugador similar en su estructura. Pero el final que está próximo a producirse en Gimnasia, para el técnico se dio hace rato.


