Detrás de cada historia de superación existe un engranaje silencioso impulsado por la empatía, el esfuerzo y la convicción de que el conocimiento es la herramienta definitiva para romper círculos de vulnerabilidad. Con 60 años y una vida dedicada a la docencia en historia, Adriana Luchetti aseguró a Infocielo que lidera junto a su esposo, Rubén Ángel Sanín, un modelo solidario disruptionista que rechaza la mera beneficencia para priorizar proyectos de vida concretos basados en la educación.
La semilla de esta iniciativa germinó Adriana cuando tenía apenas 18 años y organizaba colectas con amigos para regalar juguetes o zapatillas a niños de barrios populares. Sin embargo, la experiencia de campo le reveló rápidamente los límites del asistencialismo tradicional y la necesidad de virar hacia un acompañamiento estructural que genere oportunidades reales y sostenibles en el tiempo.
De la entrega de juguetes a la exigencia del proyecto de vida
El aprendizaje en el territorio transformó por completo la dinámica del colectivo. Según evoca Luchetti sobre los inicios de la organización, “se da cuenta uno que eso no servía para cambiar la vida de alguien. Tenía el juguete, no lo apreciaba, las zapatillas aparecían en la zanja, y a raíz de mucha gente que ayudó con sus ideas y demás cosas, empezó a gestarse eso de Padrinos por 1 Día”.
Con esa certeza, formalizaron la ONG en 2018 fijando un criterio claro donde la ayuda está estrictamente sujeta al compromiso con los estudios. “Creamos fundación en el 18, mi marido consiguió el dinero para la fundación, y trabajamos, se llama proyectos de vida, no hacemos ni caridad ni beneficencia. Nosotros, el que tiene un proyecto de vida para avanzar, para cambiar su vida de alguna forma mediante el estudio, lo ayudamos”, enfatiza la educadora.

Acompañamiento integral y cultura del esfuerzo en la mesa familiar
A diferencia de los comedores comunitarios habituales, la fundación propone un abordaje personalizado que ingresa al hogar para ordenar dinámicas familiares y reforzar valores de convivencia. La asistencia incluye ropa, calzado, mercadería mensual no perecedera y útiles, pero impone etapas de evaluación constante sobre el rendimiento escolar tanto de los niños como de los adultos a cargo.
La meta busca que la contraprestación se traduzca en avances tangibles que dignifiquen a los beneficiarios. “Apuntamos al proyecto de vida. Nosotros no recibimos la ayuda del gobierno, no tenemos planes… La asistencia de padrinos por un día es acompañar el paso escolar de los chicos o de los adultos que quieran terminar sus estudios y mejorar su calidad de vida”, destaca la fundadora, quien exige calificaciones superiores a ocho puntos e involucramiento en las tareas del hogar.
Historias de superación que rompen el círculo de la postergación
Los resultados del programa se reflejan en historias concretas de vecinos que lograron graduarse en profesorados, carreras terciarias y tecnicaturas. Casos como el de May, una madre soltera de cinco hijos que terminó la secundaria y se prepara para ingresar a enfermería, o dos jóvenes apuntalados desde los diez años que hoy cursan mecánica aeronáutica, testimonian la eficacia del acompañamiento.
El propio presidente de la institución encarna el espíritu de la propuesta al haber sido un niño en situación de calle que logró graduarse como mecánico aeronáutico. Para Luchetti, el motor del cambio radica en brindar herramientas para la autonomía laboral: “es el proyecto de cada familia y orientado a mejorar ese proyecto para que el día de mañana sean hombres y mujeres que tengan un empleo, un trabajo solidario, algo sólido que tengan ellos”.
Cadena de solidaridad y los preparativos para la jornada navideña
El sostenimiento de la fundación depende de una red heterogénea de colaboradores independientes, trabajadores de ministerios, organismos públicos y entidades deportivas como los veteranos de rugby PLAGAS. Sin contar con un espacio físico propio ni recursos estatales, organizan cuatro grandes convocatorias anuales destinadas al inicio lectivo, el Día del Niño y las Fiestas.
De cara al próximo 19 de diciembre, la ONG se encuentra abocada a la búsqueda de un lugar sin costo en La Plata para concretar la jornada navideña. “Navidad lo vamos a hacer el 19 de Diciembre. Lugar todavía no tenemos, porque a padrinos les cuesta encontrar un lugar gratis, sin costo. Necesitamos las hamburguesas, la comida y lo que los niños van a buscar ese día, que es ropa y calzado”, concluye Luchetti convocando a la comunidad a sumarse a esta cadena de transformación.


