Hay remontadas que quedan en el recuerdo. Y hay otras que directamente entran en los libros de historia. Estudiantes es un club que, en lo particular, sabe de esas épicas. Ya lo vivó en otras oportunidades, en Copa Libertadores (ante Gremio en 1983 y ante Sporting Cristal en 2006). Pero ahora lo repitió en el fútbol argentino. Por eso, lo que consiguió Estudiantes ante Instituto en UNO pertenece a la categoría de gesta. Porque el equipo de Alexander Medina no solamente levantó un 0-3 que parecía definitivo: lo hizo con diez futbolistas, después de sufrir la expulsión de Santiago Núñez y cuando el partido parecía completamente perdido.
El dato es impactante: Estudiantes se convirtió en el primer equipo en conseguir una remontada de tres o más goles de desventaja jugando en inferioridad numérica en toda la historia del profesionalismo de la Primera División del fútbol argentino. Una marca extraordinaria que dimensiona todavía más lo que sucedió en La Plata.
Pero hay otro dato que permite entender la magnitud de la hazaña. En un relevamiento de las principales diez ligas del mundo, solamente se habían registrado dos antecedentes de una remontada de estas características durante el siglo XXI: Académica frente a Beira-Mar, en Portugal en 2012 (con uno menos a los 7′, caía 3 a 0 y lo dio vuelta a falta de 20′) y Cruzeiro ante Santos, en Brasil en 2004 (el equipo de Porto Alegre perdía 4-1 con uno menos desde el primer tiempo y lo empató 4-4). Ahora, el Pincha se metió en esa lista selecta con una noche que difícilmente olviden sus hinchas.
Un partido con muchos condimentos
La historia tuvo todos los condimentos. Primero, los errores de Fernando Muslera y los goles de Facundo Suárez, Leonel Mosevich y Jhon Córdoba, que dejaron a Instituto con una ventaja de tres tantos. En el medio, la expulsión de Núñez por doble amonestación terminó de complicar el panorama. Con el 0-3 y un hombre menos, parecía que no había manera de torcer el destino.
Sin embargo, Estudiantes encontró una reacción que desafió cualquier pronóstico. Guido Carrillo abrió el camino con un cabezazo, Tiago Palacios encendió la ilusión con un tiro libre brillante por debajo de la barrera y Fabricio Pérez, después de una asistencia de Edwuin Cetré, selló el 3-3 sobre el final. Incluso hubo tiempo para un cuarto grito de Marcos Rojo, que fue anulado por posición adelantada.
El empate no le alcanzó al Pincha para mantener sus chances de clasificación a los playoffs del Clausura, pero dejó una certeza mucho más importante de cara al gran objetivo que tiene por delante: la final de la Copa Libertadores ante Palmeiras. Porque si algo demostró el equipo en UNO es que tiene carácter, personalidad y una capacidad de reacción fuera de lo común.
Estudiantes no ganó, pero consiguió algo que muy pocos equipos en el mundo pueden contar: protagonizar una remontada histórica, con diez jugadores y contra todos los pronósticos.


