Los números de Gimnasia ya no sorprenden por casualidad. El equipo de Ariel Pereyra cambió la cara en 2026 y, desde aquel golpe del 5 de abril ante Huracán, armó una remontada que hoy lo pone entre los mejores del fútbol argentino. No es una sensación ni una racha aislada: es una cuestión de puntos, goles y rendimiento sostenido.
El corte es claro. Después de perder 3-0 con Huracán, el Lobo quedó con 14 puntos en la tabla anual. Desde el 6 de abril en adelante, contando únicamente los partidos de Liga, Gimnasia sumó 40 unidades. ¿Qué significa? Que en ese período fue el segundo equipo que más puntos consiguió en Primera División. Sólo Instituto, con 42, logró superarlo.
Detrás quedaron Rosario Central, con 38; Boca y Argentinos, con 37; y Vélez, con 33. Más atrás aparecen River, Lanús y Belgrano, todos con 29. La comparación también sirve para dimensionar la levantada: desde esa fecha, Gimnasia sacó 11 puntos más que River, 16 más que Estudiantes, 22 más que Racing y 23 más que Talleres. Una cosecha que le permitió dar vuelta su año y pasar de mirar con preocupación la tabla a meterse de lleno en la pelea grande.

El poder de los goles
El crecimiento también se refleja en el arco rival. En el mismo tramo, Gimnasia convirtió 29 goles y quedó tercero entre los equipos más goleadores del país. Sólo Boca y Rosario Central, con 30, hicieron más. El Lobo superó en ese rubro a Instituto, Unión y Vélez, que marcaron 27; a Independiente Rivadavia y Sarmiento, con 26; a Argentinos, con 25; y a River, con 24.
Ahí aparece uno de los grandes méritos de Ariel Pereyra: Gimnasia no levantó únicamente a partir de partidos cerrados o ventajas mínimas. También fue encontrando gol, variantes y respuestas ofensivas. Con Ignacio Fernández como conductor y cada vez más determinante, el equipo ganó peso en los metros finales y empezó a transformar buenas actuaciones en puntos.
Así, aquel conjunto que había quedado golpeado a comienzos de abril pasó a convertirse en uno de los más productivos del campeonato. Los 40 puntos obtenidos desde entonces explican cómo llegó a los 54 de la tabla anual, se aseguró un lugar en los playoffs del Clausura, consiguió al menos la clasificación a la próxima Copa Sudamericana y todavía mantiene vivo el sueño de meterse en la Copa Libertadores.


