Las dificultades para garantizar la continuidad de los cuidados representan una creciente preocupación para las clínicas y sanatorios de La Plata y la región. Representantes del sector advirtieron recientemente sobre situaciones de internación prolongada que afectan a personas mayores con deterioro cognitivo, señalando los múltiples obstáculos que enfrentan al momento de encontrar instituciones o servicios alternativos adecuados para atender sus necesidades específicas fuera del ámbito hospitalario.
Los planteos, expuestos por referentes de la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la provincia de Buenos Aires (Acliba) y de la Federación de Clínicas, Sanatorios, Hospitales y Otros Establecimientos de la provincia de Buenos Aires (Fecliba), apuntan directamente a los cuellos de botella que aparecen cuando un paciente recibe el alta médica pero no cuenta con un espacio asistencial de seguimiento.

Demoras y falta de articulación en el sistema
En dichos casos, la ausencia de una alternativa de cuidado adecuada suele demorar de forma considerable el egreso hospitalario, extendiendo la permanencia de los pacientes en una institución de salud que no está diseñada para residencias de larga estancia. Esta problemática requiere una coordinación constante entre los equipos médicos, los servicios de asistencia social y las redes de apoyo familiar, especialmente cuando las personas afectadas necesitan acompañamiento especializado durante períodos prolongados.
Pese a la magnitud del fenómeno señalado por las entidades prestadoras, las advertencias del sector aún no están acompañadas por estadísticas oficiales y específicas de La Plata y la región. Esto dificulta establecer con precisión cuántos pacientes atraviesan estas situaciones de forma simultánea, cuánto tiempo deben esperar para concretar una derivación o qué proporción exacta de las camas clínicas se encuentra ocupada por demoras administrativas y asistenciales.
El impacto en adultos mayores y la salud mental
Uno de los ejes principales de la problemática involucra la situación de los adultos mayores con deterioro cognitivo que precisan atención y supervisión sostenidas en el tiempo. Para estos pacientes, la transición asistencial exige recursos y dispositivos de contención diferentes a los ofrecidos por una internación clínica convencional, donde el enfoque principal es la resolución de cuadros agudos y no la asistencia sociosanitaria permanente.
A este panorama se suman las dificultades vinculadas con la presión sobre la atención psiquiátrica y los recursos disponibles en la red sanitaria. Si bien las necesidades de quienes requieren asistencia en salud mental presentan particularidades que deben distinguirse de los casos de deterioro cognitivo, ambas situaciones comparten un punto crítico: la escasez de plazas intermedias y dispositivos residenciales con niveles adecuados de apoyo en la comunidad.

Desafíos pendientes para el sistema sanitario local
El esquema de atención vigente en la provincia de Buenos Aires contempla formalmente alternativas ambulatorias, domiciliarias, centros de día y dispositivos residenciales diversificados. Sin embargo, la disponibilidad real y efectiva de cada uno de estos recursos suele chocar con barreras de acceso, limitaciones de cobertura y una demanda sostenida que supera la oferta institucional disponible en el ámbito local y regional.
Frente a este escenario, las advertencias emitidas por las entidades que agrupan a las clínicas privadas ponen sobre la mesa un debate impostergable acerca de la capacidad real del sistema integrado para garantizar una transición fluida y humanizada entre la atención hospitalaria aguda y las diferentes modalidades de asistencia domiciliaria o institucional a largo plazo.
Hacia la búsqueda de soluciones integrales
El desafío actual excede ampliamente la mera disponibilidad de camas de internación, abarcando la necesidad urgente de articular respuestas institucionales eficientes para cuando una persona ya no requiere soporte médico de alta complejidad, pero continúa necesitando cuidados especializados.
Para dimensionar con exactitud el problema en La Plata, los especialistas coinciden en que resulta indispensable generar registros sistematizados sobre solicitudes de derivación y tiempos de espera. Mientras tanto, las instituciones del sector insisten en la necesidad de consolidar redes de cooperación público-privadas que optimicen los recursos existentes y garanticen una mejor calidad de vida para los pacientes y sus familias.


