¡Exclusivo e histórico! Lo que parecía una jornada de excavación rutinaria en el sector bonaerense de Bajo del Tala terminó convirtiéndose en el hallazgo paleontológico de la década. El equipo del Grupo Conservacionista de Fósiles del Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres” de San Pedro dejó boquiabiertos a la comunidad científica y al público al presentar la defensa —o colmillo— más colosal jamás registrada en toda la historia de Sudamérica.
La imponente pieza perteneció a un Notiomastodon platensis, un pariente lejano de los elefantes que caminaba por nuestras tierras durante el Pleistoceno medio a superior, hace unos 500.000 años. Y las dimensiones son verdaderamente monstruosas, con un diámetro de base de 20 centímetros y un largo colosal de 2,34 metros, este “súper colmillo” superó cualquier parámetro conocido hasta el momento en la región.
Un récord continentales que deja a todos “chiquitos”
Para dimensionar el impacto de esta verdadera joya prehistórica, los investigadores del museo tuvieron que revisar archivos y bibliografía científica de punta a punta en Chile, Uruguay, Bolivia, Perú, Colombia, Brasil y Ecuador. ¿El resultado? Ningún país de la región tiene algo similar.
Hasta ahora, la única mención que se le acercaba figuraba en Colombia (Agualinda, Norte de Santander) con un ejemplar de 1,86 metros, cifra que queda completamente reducida ante los 2,34 metros del “titán de San Pedro”.
Incluso aplastó un hito histórico de la ciencia argentina, el famoso registro del sabio Florentino Ameghino de 1876, quien había documentado un colmillo de 2,05 metros de largo. San Pedro pulverizó la marca histórica después de 150 años.
San Pedro: la capital del gigantismo prehistórico
Lo más impresionante de este ejemplar es que fue desenterrado 100 por ciento completo y en un estado de preservación envidiable.
Con esta presentación, el Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres” rompió además su propio Récord Guinness loca, en sus vitrinas ya guardaban con orgullo otra defensa de 2,26 metros descubierta en 2006, la cual ostentaba el título previo. Hoy, la institución sampedrina se consolida indiscutiblemente como la guardiana de los mastodontes más grandes del continente.


