El fútbol en general pero el fútbol argentino en particular suele tener historias de vida que hablan de resiliencia, sacrificio y perseverancia. Una de ellas es la de Hernán Encina, quien se desempeñó como futbolista profesional entre 2001 y 2019 y hoy vive su retiro alejado de los flashes y como un vecino más en el barrio Las Flores. Incluso, hasta está trabajando en la construcción. “Hoy estoy con mi viejo trabajando de albañil. No se me van a caer los brazos por decirlo, no tengo vergüenza”, contó.
Un jugador que supo ser protagonista en grandes escenarios y que concluyó una gran carrera, con experiencias en el exterior como en México y Ecuador. En Argentina vistió las camisetas de Colón, Godoy Cruz, Instituto, Gimnasia y Rosario Central, entre otras, siendo el Canalla su primer y único amor.
A siete años de su retiro en Guaraní Antonio Franco, el Sapito dio una entrevista donde contó detalles de su presente: “Vivo en La Flores y gracias a Dios la gente me apoyó. Tengo muchos amigos de Newell’s y de Central. Hasta el día de hoy supieron respetar mi profesión. Y eso lo agradezco siempre”, expresó en diálogo con La Capital.
“Nunca cambié. Es lo que me enseñó mi viejo, el barrio, el sacrificio de cada uno. Hoy estamos en Las Flores y cuando jugamos, me siento a tomar una gaseosa con los muchachos, con mis amigos…”, agregó luego, haciendo referencia a su pasa tiempo principal, fútbol amateur con amigos en un torneo de zona sur.

Luego, el ex mediocampista se refirió a su carrera y dejó de agradecer a aquellos que permitieron su llegada a Primera División. Entre ellos, mencionó a un ídolo de Estudiantes, Miguel Ángel Russo, quien lo marcó en sus inicios: “Me tocó tenerlo a Russo. Estaba marginado, jugando en la cuarta, y él me llevó a la primera. Ahí tuve la oportunidad de jugar otra vez. Me dio una chance que nunca me habían dado en ese momento. Siempre estaré agradecido a Omar (Palma) y a Miguel“.
En ese sentido, el ex Gimnasia reveló que estuvo cerca de dejar el fútbol: “Hablé con mi señora y le dije ‘quiero dejar, no aguanto más’. Y me dijo que hiciera lo que quisiera. Y seguí. Hasta hoy ella me sigue acompañando y gracias a Miguel tuve la chance de continuar en el fútbol”, remarcó.
Miguelo le permitió iniciar su carrera en Central y años más tarde el destino lo llevaría a jugar en Gimnasia, donde disputó 50 partidos y aportó tres goles y tres asistencias. Hoy, lejos de los grandes escenarios, trabaja como albañil y vive una vida tranquila con amigo y con el fútbol siempre presente.


