Y en Rosario, Gimnasia gritó. Se desahogó. Necesaria reacción para el equipo de Ariel Pereyra, que vio cómo su mejor jugador abrió el marcador en el Gigante de Arroyito ante Rosario Central. Quién sino: Ignacio Martín Fernández, el #8 y capitán que con un remate de media distancia terminó celebrando de cara al público canalla.
¿Cómo fue la acción? En una posesión ofensiva, Central perdió la pelota. La transición rápida del Lobo fue determinante para que la jugada prosperara: Franco Torres avanzó por la derecha a toda velocidad y, antes de llegar a los límites del área, envió un pase hacia atrás. Un toque potente, es cierto, pero que Nacho logró domar con talento para luego quedarse de cara al arco. Desde el perímetro, claro, hizo lo que mejor sabe.
Fernández remató fuerte aunque rasante y su tiro pegó en el poste izquierdo. Sin embargo, la fortuna y el efecto de la pelota beneficiaron a NF: la número cinco terminó impactando en la espalda de Conan Ledesma, ex cumpa de Nacho en River, antes de entrar pegadita a la red. ¿En contra? Todos lo van a gritar como de Fernández, símbolo de este equipo de Pereyra en los primeros partidos. Aquellos en los que GELP funcionó colectivamente y que tuvo en el hombre del brazalete a su carta más fuerte.
Fue el primer gol de Nacho en el campeonato en 8 partidos, aunque en el año ya metió 4 goles y dio tres asistencias en 27 participaciones en la máxima de GELP. En un nuevo ciclo que lo tiene invariablemente como el símbolo.

