La recesión económica y la brutal caída del consumo popular continúan haciendo estragos en los comercios platenses. La situación es desesperante, marcada por un goteo constante de persianas que se bajan ante la asfixia de las políticas de ajuste del Gobierno nacional. Apenas ayer, Infocielo daba cuenta del doloroso cierre de Clan Issime, un histórico local de indumentaria de la ciudad que bajó sus persianas tras 53 años de actividad ininterrumpida.
Hoy, la triste postal de la crisis se traslada a la tradicional esquina de Camino General Belgrano y 493 bis, donde el comercio de denominación “Vaqueros Gonnet” ya transita sus últimos días antes de cerrar de forma definitiva.
En diálogo con el cronista Nicolás Chillón para el programa “Palabras más, palabras menos“, conducido por Albino Aguirre en La Cielo 103.5, Lucía, dueña de la tienda, relató cómo el colapso del poder adquisitivo la obligó a tomar la decisión más difícil de su vida. El detonante definitivo fue un hecho inédito en casi dos décadas de trabajo: en 18 años de negocio, por primera vez no vendió nada en una semana entera y por eso cierra.
Un golpe inédito en 18 años
“Es una decisión que venía apareciendo durante el último año“, confesó Lucía, conmovida por el inesperado desenlace de un proyecto en el que proyectaba envejecer y jubilarse. “Lo veía muy lejano, antes nunca lo tenía visto, pero este último mes las ventas bajaron muchísimo y no quedó otra alternativa”. El inminente vencimiento de su contrato de alquiler terminó por acelerar los tiempos de un final que esperaba postergar, al menos, hasta fin de año.
Sin embargo, el dato que ilustra la profundidad de la recesión económica actual es la parálisis total del consumo. “Este último mes tuvo una semana directamente sin ventas. Jamás me pasó en 18 años de tener un día de no venta, pero ya una semana completa es algo que nunca jamás creí que me iba a pasar”, lamentó la comerciante. La ausencia de clientes destruyó cualquier viabilidad económica diaria: “Que ni siquiera entren a preguntar… ante eso se te llena la cabeza de preguntas de decir vengo o no vengo, porque venir genera un gasto“.
Durante 18 años ininterrumpidos de actividad, Vaqueros Gonnet logró sostenerse superando crisis cíclicas, cambios políticos y la pandemia. Sin embargo, el actual modelo nacional resultó letal para su sustentabilidad. “Estuve gastando mis ahorros para sostenerlo, creyendo que todo iba a mejorar porque dicen que había que esperar, pero ya no puedo esperar más y no tengo más ahorros”, admitió la dueña con impotencia.
El derrumbe del consumo
La triste realidad de este local, en la tradicionalmente ‘más acomodada’ zona norte de La Plata, es el fiel reflejo del ahogo financiero que sufren cotidianamente las familias platenses. Los clientes frecuentes, que durante años mantuvieron vivo al local, hoy expresan su dolor frente a la brutal pérdida del poder adquisitivo provocada por el programa económico de la gestión nacional.
“Toda la gente me lo comenta. Tengo personas que avalan este gobierno, pero a pesar de que lo avalen, no me dicen ‘estoy bien‘”, describió Lucía sobre la crítica realidad que atraviesa su clientela.
La pérdida sistemática de ingresos obliga a los vecinos a tomar decisiones drásticas en sus hogares: “Entre comprarse un remedio o una remera, ¿qué van a elegir? ¿Entre comprarse comida o un jean? Es lógico”. Para la comerciante, la raíz del problema comercial no está en el valor del alquiler, sino en el feroz ajuste salarial: “Yo no estoy en contra de los impuestos ni del alquiler. Si los sueldos fuesen razonables y equitativos con el estilo de vida, podríamos sostenernos todos, pero hoy no es el caso“.
La crisis textil y el futuro
El sector de la indumentaria es uno de los más golpeados de este año debido al encarecimiento de los insumos productivos.
Lucía detalló las severas dificultades que enfrenta la producción: “Tenemos el tema de las importaciones en las telas. Los que fabrican acá tienen que comprar telas y los rollos de tela se exceden con los precios, se quieren abusar, se quieren proteger. Cuando nosotros tenemos que comprar, el gasto es muchísimo”.
A pesar de que el comercio se caracterizó siempre por ofrecer “precios sumamente económicos“, la vertiginosa caída de ventas se tornó irreversible. Con 40 años de edad y un hijo de 11 cuya vida social, escolar y deportiva transcurre en Gonnet, el cierre representa un quiebre absoluto.
“Imaginate que son 20 años acá adentro, la vida de mi hijo está acá“, relató. Sin ahorros y con la urgencia de generar ingresos para subsistir, evalúa alternativas lejanas a su oficio: “Seguramente intente seguir online, pero también haré Uber o Didi. Sé que con mi edad es difícil conseguir más experiencia, pero tengo que proyectar algo más adelante”.
Vaqueros Gonnet cerrará definitivamente sus puertas alrededor del 15 de septiembre. Hasta entonces, Lucía liquidará su stock restante a precios de saldo en Camino General Belgrano y 493 bis, de 9 a 19 horas. Una persiana más que se baja en La Plata, víctima directa de un modelo nacional que asfixia a la clase media y destruye sin piedad el comercio de cercanía.

