Cuando el equipo de Medina comenzaba a crecer y agrandarse en el Tito Tomaghello, llegó la gran jugada del Pincha que terminó en el gol de Baltasar Rodríguez. Una jugada a puro toque, ritmo, y jerarquía, donde participaron Carrillo, Correa, Tobio Burgos y finalmente el ex Racing, que definió con el arco desguarnecido.
Luego del grito y los festejos, tras una jugada que no implicó ninguna situación polémica, Ramírez se quedó esperando en el circulo central y fue llamado por el VAR a cargo de Fernando Echenique. El monitor le mostró al juez una jugada de Núñez con Briasco donde saltaron a disputar una pelota aérea.
La misma fue interpretada, de manera insólita, como infracción del defensor central en el inicio del ataque de Estudiantes. Un jugada propia del partido que nadie reclamó, que no dejó de ser un contacto leve pero que alcanzó, para las autoridades, para anular el gol.
El gol anulado a Estudiantes
Minutos después, se hizo justicia
El Pincha continuó dominando el partido, no se dejó llevar por el fallo arbitral y siguió intentando jugar como lo venía haciendo. De esa manera, volvió a generar peligro y, en uno de sus ataques, Neves puso a correr a Correa, el Tucu habilitó a Mancuso y este metió un centro punzante que increíblemente desvió Jappert en propia meta. Sí, justicia divina.

