En un campo de Azul, una incursión para cazar terminó con un perro muerto y un enfrentamiento que rápidamente salió de los límites del establecimiento rural. El episodio quedó registrado en un video que comenzó a circular por redes sociales y evidenció una disputa que atraviesa a buena parte del interior bonaerense: qué ocurre cuando alguien ingresa a un campo sin autorización para cazar.
La escena fue grabada por el propio ‘galguero‘, que había ingresado al establecimiento acompañado por sus perros. Desde una camioneta, el joven apuntó con su teléfono hacia el productor y lo responsabilizó por haber disparado contra uno de los animales.
“Me mató un perro, ahí está la patente”, se lo escucha decir mientras señala el vehículo del hombre y menciona que llevaba una carabina.
El animal ya había muerto cuando comenzó la filmación. El cazador mostró el cuerpo y, visiblemente alterado, anticipó que iba a denunciar públicamente al productor a través de las redes sociales.
“Esto no va a quedar así”, repitió durante la grabación. También lo acusó de ser un “asesino” y un “mata perros”.
Pero la propia filmación incorpora otro elemento que terminó siendo central en la discusión. En un momento, el joven reconoce que había ingresado al campo sin autorización, aunque cuestiona que el propietario haya reaccionado disparándole al perro.
El video abrió rápidamente una discusión entre quienes consideraron que el productor estaba defendiendo su propiedad y quienes rechazaron que la respuesta ante una incursión terminara con la muerte del animal.
La escena dejó, además, una pregunta que excede el caso puntual: cómo deben actuar los propietarios cuando encuentran personas cazando dentro de sus campos.
Un ingreso que terminó a los tiros
La caza sin autorización en establecimientos privados está prohibida por la normativa bonaerense. Sin embargo, productores rurales vienen planteando que las herramientas disponibles para prevenir estas situaciones resultan insuficientes.
El problema no se limita a la presencia de los perros. En algunos casos, quienes ingresan a los campos lo hacen con vehículos y armas, lo que incrementa la preocupación de los propietarios.
La discusión también aparece vinculada con la seguridad rural y con el temor a que una persona que ingresa sin permiso pueda conocer instalaciones, movimientos y elementos existentes dentro del establecimiento.
En Azul, esa tensión terminó concentrada en una sola escena: un productor con una carabina, un cazador dentro de un campo privado y un perro muerto.
El caso también volvió a poner en circulación un proyecto impulsado por los diputados bonaerenses Luciano Bugallo y Andrés De Leo en el expediente D-2534/26-27 presentado en el mes de julio, que propone endurecer las sanciones para quienes ingresen sin autorización a establecimientos rurales con armas o perros destinados a la caza.
Un proyecto para endurecer las sanciones
La iniciativa busca establecer multas más elevadas, decomisos de armas y animales utilizados para la actividad, secuestro de vehículos e inhabilitaciones para obtener permisos de caza. También contempla agravantes cuando intervengan varias personas, se utilicen vehículos o la actividad se desarrolle durante la noche.
Bugallo volvió a plantear el tema después de que el video de Azul comenzara a circular. Según explicó, el proyecto apunta a darle mayores herramientas a las Patrullas Rurales y a la Justicia para intervenir frente a este tipo de ingresos.
El episodio, mientras tanto, quedó reducido a una grabación de pocos minutos que muestra el momento posterior al disparo. No se conocieron, hasta el momento, mayores detalles sobre una eventual actuación judicial por la muerte del perro o sobre las circunstancias exactas en las que se produjo el disparo.

