Paradoja total. Estudiantes enfrentará este miércoles a un rival, Corinthians, que viene en cris, pero que entre sus figuras aparece un nombre capaz de activar las alarmas del ADN pincharrata: Breno Bidon. Sí, Bidon. Verdugo de Rosario Central en octavos de final y ahora rival Pincha. Aunque no es nueve sino un volante zurdo con llegada, porta un apellido inevitablemente bilardista. Cuidado con los colmos…
El pibe de 21 años hizo escala en Santa Marina, Carolina, Juventus, Palmeiras, Portuguesa y Audax antes de encontrar su lugar. Red Bull Bragantino le bajó el pulgar, pero Corinthians lo incorporó en 2019 y terminó de formarlo. En 2024 levantó la Copa São Paulo de Futebol Júnior, fue elegido el mejor jugador del torneo y António Oliveira lo hizo debutar con la 27 ante Água Santa.
Su aterrizaje en Primera no fue precisamente a cuentagotas: disputó 44 encuentros en 2024 y otros 56 durante 2025. En aquel Brasileirao fue titular en 31 de 33 partidos, completó el 88% de sus pases y aportó tanto para crear como para recuperar. Campeón paulista, de la Copa de Brasil y del Sudamericano Sub 20, este año heredó la histórica camiseta número 7 de Marcelinho Carioca.


La presentación para el público argentino fue bastante menos simpática: a diez minutos del final, Bidon anticipó en el área y convirtió el 1-0 con el que Corinthians eliminó a Rosario Central. Fue su primer gol internacional y la confirmación de que puede ser interior, mediapunta, socio de Rodrigo Garro o llegador. Estudiantes ya tomó nota: al muchacho del apellido defensivo también le gusta atacar.
Su crecimiento ya cruzó las puertas del Timão. Memphis Depay aseguró que “debe estar en la selección brasileña”, mientras Ramón Menezes lo definió como un “jugador especial”. Bidon tampoco disimula su ambición: “Representar a mi país es un sueño”, contó en una entrevista con FIFA. Fernando Diniz lo potencia y Carlo Ancelotti lo sigue para la renovación de Brasil. De hecho, está en la prelista de Carletto para los amistosos ante Australia e India de fines de septiembre y comienzos de octubre.
En La Plata, claro, el apellido invita a la asociación. Carlos Salvador Bilardo convirtió un bidón en símbolo eterno y de aquella historia nació el verbo bidonear: sacar ventaja con picardía, detalle y obsesión. Este Bidon no lleva tilde ni guarda pócimas misteriosas, pero tiene pase vertical, lectura e improvisación. El Pincha enfrentará una paradoja deliciosa: su nueva amenaza tiene apellido bilardista.

Casi no juega con Estudiantes por una venta repentina
En los últimos días, Besiktas de Turquía avanzó por su contratación y llegó a plantear una operación cercana a los 18 millones de euros. Sin embargo, el Timao pidió 30 millones, las negociaciones se terminaron y el futbolista permanecerá en Brasil. Su representante fue contundente al explicar los objetivos que tienen por delante: llegar a la Selección de Brasil y ganar la Copa Libertadores. ¿Podrá Estudiantes contra el otro Bidón?

