El Instituto de Botánica Carlos Spegazzini, dependiente del Museo y la Facultad de Ciencias Naturales de la UNLP, compite por un microscopio en un concurso de fotografía que se define pura y exclusivamente a fuerza de likes en Instagram. Y para ganarlo pide un favor tan simple como gratuito: entrar al posteo de @bio.optic y darle me gusta su foto.
La comunidad platense ya demostró que sabe responder a este tipo de pedidos. Hoy, sábado, se juega la final del Mundial de Catedrales que organiza en Instagram la cuenta @documentales_de_bolsillo, y la Catedral de La Plata llegó hasta ahí gracias al mismo mecanismo: votos masivos que dejaron en el camino a Notre Dame de París, al Duomo de Milán y a la Catedral de Colonia.

De Notre Dame a la final: la lección de la Catedral
El Mundial de Catedrales arrancó el 31 de julio con 16 templos de distintas partes del mundo, divididos en llaves de eliminación directa. La Catedral de La Plata debutó goleando a Notre Dame de París con el 63 por ciento de los votos, después dejó en el camino al Duomo de Milán y en semifinales aplastó a la Catedral de Colonia con el 93 por ciento sobre más de 20 mil votos. Este sábado define el título ante la Catedral de Florencia, Italia.
Detrás de cada triunfo hubo el mismo mecanismo: usuarios y cuentas locales compartiendo el posteo, pidiendo el voto y convirtiendo una encuesta de Instagram en tema de conversación de toda la ciudad. Nadie lo sacó adelante solo: fue entre todos, a puro like.
Un microscopio para el legado de Spegazzini
El certamen que compromete al Spegazzini es el concurso anual de fotografía microscópica que organiza Bio-Optic, empresa especializada en microscopía que representa a la marca Leica en el país. Todos los años convoca a laboratorios e institutos de universidades públicas de todo el país a mandar una foto tomada con sus equipos, y el público define con sus votos quién se lleva el primer puesto.

La imagen que representa al Spegazzini se titula “Amanecer Anthocerotophyta” y muestra al microscopio el tejido de un Phaeoceros laevis, una especie de antocero. Publicada hace cuatro días en la cuenta @bio.optic, ya superó los 3.800 me gusta, pero el instituto necesita sumar todavía más votos para meterse entre los primeros puestos.

El premio no es pequeño para un instituto público que, como buena parte del sistema científico argentino, convive con serias restricciones de presupuesto en los últimos años: un microscopio Leica que hoy no entra en ninguna partida disponible y que podría sumarse directamente al trabajo diario del instituto.

Votar no cuesta nada ni lleva más de dos segundos: alcanza con entrar al posteo de @bio.optic en Instagram y darle me gusta a la foto del Spegazzini. Es la misma mecánica (el mismo gesto) que llevó a la Catedral de La Plata hasta la final de un Mundial que arrancó como una curiosidad de redes y terminó convertido en un fenómeno de identidad platense.
La Plata ya lo probó: nadie se salva solo, pero juntos los platenses pueden tumbar a Notre Dame, al Duomo de Milán y a una catedral alemana. Ahora el desafío es bastante más chico y mucho más concreto: conseguirle al Spegazzini el microscopio que su presupuesto no le permite comprar.

