El Teatro Municipal Coliseo Podestá cerró sus puertas este lunes 10 de agosto para dar inicio a la segunda etapa de su Plan de Puesta en Valor, una intervención que la propia sala calificó como “fundamental para preservar este patrimonio histórico” a 140 años de su fundación.
El anuncio se conoció a través de las redes oficiales del teatro, que se despidió del público con un mensaje cargado de nostalgia: “El telón baja por un tiempo. La historia sigue”.

A diferencia de la primera etapa de obras, que había podido convivir con la programación habitual del teatro, esta nueva instancia contempla trabajos de mayor magnitud y complejidad estructural, por lo que la gestión optó por suspender toda la actividad hasta la finalización de los trabajos.
Ocho meses de obra
Según trascendió, la intervención fue adjudicada mediante una licitación pública que reunió seis ofertas y que fija un plazo de ejecución de 240 días, es decir, unos ocho meses de trabajo sobre uno de los edificios patrimoniales más visitados de la ciudad.

Se supo, sin embargo, que desde la gestión del teatro se maneja una expectativa más optimista para la reapertura al público: la actividad podría retomarse hacia mediados de octubre, una vez completados los tramos más urgentes de la obra.
El director del Coliseo, Alejo García Pintos, había definido a esta etapa como una intervención “monumental e histórica”, al remarcar que nunca antes el edificio contó con una obra de esta escala desde que pasó a manos del Estado municipal.

Qué incluye la intervención
El corazón de esta segunda etapa es la incorporación de un sistema integral de climatización frío-calor (inédito en casi 140 años de historia de la sala) que alcanzará a la sala principal, el escenario, el Museo José Juan Podestá, el Salón China Zorrilla, los camarines y las oficinas del edificio.
En paralelo, se prevé el recambio de cubiertas en los sectores de escenario, camarines y museo, la actualización completa de la instalación eléctrica con nuevos tableros generales y específicos para la iluminación del escenario, y la reparación de fachadas interiores hacia los patios laterales.

También se supo que los trabajos incluirán la recuperación de las columnas estructurales que sostienen el escenario y el lucernario, con recambio de vidrios y materiales de sellado, además de mejoras en los sistemas de desagüe pluvial.
Antecedentes de la restauración
Esta etapa continúa la recuperación integral que había arrancado en 2025, cuando se ejecutaron el arreglo de la fachada, el recambio de cubiertas de chapa, la impermeabilización de azoteas y balcones, la puesta en funcionamiento de la caldera, la reparación de los tanques de agua y la verificación del sistema contra incendios.
Se trata, además, de la tercera puesta en valor de gran escala que atraviesa el Coliseo desde su estatización, luego de intervenciones similares realizadas en 1986 y 2006.

Mientras dure el cierre de la sala principal, la programación cultural no se detiene por completo: el Salón China Zorrilla continuará con su agenda de espectáculos para los últimos meses del año, en lo que la gestión definió como una forma de sostener la actividad del teatro pese a las obras. Desde el municipio adelantaron que el avance de los trabajos se irá compartiendo a través de los canales oficiales del Coliseo en las próximas semanas.

