La Selección Argentina fue el objetivo de una columna de opinión publicada en The New Yorker, una de las revistas más influyentes de Estados Unidos. Su autor, Ishaan Tharoor, con origen familiar de la India y especialista en asuntos internacionales con pasado en The Washington Post y Time, se presenta además como hincha de la Argentina “de toda la vida”.
Titulada “I Won’t Cry for You, Argentina” (usando el típico clisé anglosajón «No lloraré por ti, Argentina»), el posicionamiento que propone es, precisamente, uno de los aspectos que más debate genera. En su artículo, Tharoor dice que a pesar de ser fan de nuestra selección, esta vez no hinchará por Argentina y contrapone la figura de Diego Maradona con la de Lionel Messi.
Mientras describe al capitán del Mundial de México 1986 como un símbolo de los pueblos postergados, sostiene, según su mirada, que el actual líder de la Albiceleste representa “el poder establecido” dentro del fútbol mundial.
Su pasión nació con las lágrimas de 1990
La relación de Tharoor con Argentina comenzó, según relata, con el llanto desconsolado de un niño de seis años en Kolkata, India, cuando la Camerún de 1990 amargó el debut del equipo de Diego Armando Maradona. Durante décadas, esa devoción creció. El autor describe cómo el fútbol argentino llenó un vacío para miles de millones de fanáticos en el sudeste asiático, especialmente en Bengala y Bangladesh, donde las calles se pintan de celeste y blanco y se erigen estatuas gigantes en honor a Maradona y Lionel Messi.
Para Tharoor, la mística argentina residía en su naturaleza caótica, pasional y desafiante. Maradona encarnaba al «pícaro de villa», un vengador social cuyo polémico gol de «la mano de Dios» contra Inglaterra en 1986 era interpretado como una poética revancha histórica por la Guerra de las Malvinas.
La comparación entre Maradona y Messi que desató la polémica
Para desarrollar su argumento, el columnista recuperó una reflexión del escritor uruguayo Eduardo Galeano sobre el significado que tuvo Napoli para el sur de Italia frente al norte más desarrollado. Desde esa mirada, Maradona aparecía como una figura rebelde capaz de desafiar a los poderosos.
En contraste, Tharoor afirmó que la Selección de Messi dejó de ocupar ese lugar y pasó a convertirse en el equipo dominante del escenario internacional. En su texto definió al conjunto argentino como “el poder establecido”, una caracterización que rápidamente provocó reacciones en redes sociales.
Las críticas en redes sociales
El propio Tharoor reconoció en su cuenta de Twitter que muchos considerarían su columna “churlish and grumpy”, una expresión que puede traducirse como “arisca y malhumorada”. Sin embargo, el debate superó ampliamente esa cuestión.
Numerosos usuarios remarcaron la aparente contradicción de que un periodista de The New Yorker, una publicación asociada históricamente a la élite intelectual estadounidense, calificara a la Selección Argentina como parte del “establishment” futbolístico.
Entre las respuestas más difundidas apareció la del periodista Francisco Uranga, quien ironizó sobre el hecho de que fuera justamente ese entorno mediático el que presentara al equipo de Messi como representante del sistema. También recordó que ese mismo establishment había sido muy crítico con Maradona durante buena parte de su carrera.
Otro usuario, identificado como Ludovico Settembrini, sostuvo que parte del entusiasmo internacional por la Argentina existía mientras el seleccionado ocupaba el papel de equipo desfavorecido. Según planteó, ese respaldo se diluyó cuando el conjunto nacional comenzó a consolidarse como un ganador serial, imponiéndose, año tras año y competencia tras competencia, sobre potencias como Brasil, Países Bajos y Francia.
Los cuestionamientos por las referencias a la FIFA
Otro de los puntos más discutidos fue que la columna reprodujo climas de opinión que circularon en redes sociales durante el Mundial, relacionados con una supuesta ayuda arbitral o de la FIFA a favor de la Selección Argentina. Esos planteos fueron mencionados sin aportar fuentes verificables ni evidencias que los respaldaran más que comentarios sueltos.

Además, el texto hizo referencia a cuestionamientos sobre un supuesto racismo estructural en la Argentina, temas que desde hace años circulan en foros y redes sociales, pero que no fueron comprobados por investigaciones periodísticas ni por organismos deportivos.
Más allá de la controversia y de las críticas que despertó la publicación, la repercusión volvió a poner de manifiesto el enorme peso simbólico que tiene la Selección Argentina en la escena internacional.
Que una de las revistas más reconocidas de Estados Unidos dedique una columna de política global al fenómeno deportivo y cultural que encabeza Lionel Messi confirma la dimensión que alcanzó el seleccionado campeón del mundo y finalista del Mundial 2026, fuera de las canchas.


