Cero. Ideas. Combinaciones. Ataques. Cero al cuadrado. Estudiantes y Talleres no ofrecieron la versatilidad esperada. El despliegue, las fintas que te hacen eyectar de la butaca.
Cero, entonces, a cero. Así terminó el partido que rápidamente quedará en el recuerdo (o no) de la estadística. Pobretón, sin demasiadas ideas, entre dos equipos que saben que su clasificación está asegurada: EDLP lo había conseguido la fecha anterior; la T resultó beneficiada por la victoria de Boca.
Y entonces, casi que no se lastimaron. Como si se hubiese tratado de un encuentro de camaradería entre dos elencos que estaban conformes con el ítem pautado para esta jornada. Sumar, depender de sí mismo para terminar en el lote de arriba. Y en el caso del Pincha, escalar a la pole a la espera de lo que ocurra con Vélez y Unión.
¿Qué faltó? La precisión, que rozó el cero también. La abundancia de piernas dentro de las áreas derivó en demasiados remates bloqueados (4/14 en el caso local; 5/8 en el visitante). Con una salvada de Herrera a Aguirre y otra a Amondarain como para generar cierto grado de emoción. Pero fue poco.
Para Estudiantes fue una prueba más de circulación de pelota, de sincronización, que otra cosa: con Flamengo en agenda, pautado para el 29, arriesgar demasiado el físico por un triunfo que no hubiera cambiado mucho el escenario local habría resultado incluso imprudente. Y la T, que hasta hace meses peleaba la permanencia, sumar y seguir cayó redondo.

Aunque las conclusiones pueden ser positivas, especialmente para Alexander Medina. Porque incluso teniendo enfrente a Matías Galarza, Mikel Amondarain le dio flujo a la pelota. Porque atrás el regreso de Tomás Palacios fue con aprobación. Porque cuando Muslera tuvo que salir a atorar a Baroni en la última, lo hizo con inteligencia.
Sin embargo, hubo reflexiones del otro tipo. Porque Edwuin Cetré no rompió por la banda. Porque Adolfo Gaich acumuló otra titularidad sin la facilidad para el gol (en la única que le cayó clara demoró demasiado en acomodarse y pateó mal). Porque Facundo Farías amagó con responder como ante San Lorenzo pero luego se desinfló…
Aunque Brian Aguirre intentó romper con verticalidad, casi que el ex Boca se contagió del contexto. Sin demasiado sprint, cada minuto que pasaba acercaba más a Fla y generaba mayores cuidados. Por algo casi el 46% del partido se jugó en el medio: la métrica fue elocuente. Sin que ninguno arriesgara de más, el empate era cantado. Y valioso, pese al bodrio, para uno y otro. Eso sí: entretuvieron cero…
Es que si el Pincha gana asegurará a falta de una fecha, ser local en el primer mata – mata. Y con 30 puntos, es probable que siga definiendo en UNO dependiendo como se den los playoffs. Un objetivo claro tras sellar la clasificación.

