La mirada internacional se posó sobre la Cuenca Matanza-Riachuelo, pero esta vez no fue para celebrar avances, sino para documentar un retroceso que ya ‘se siente en el aire del barrio de La Boca‘.
La cadena de televisión alemana Deutsche Welle (DW) presentó un informe especial donde queda de manifiesto la degradación ambiental del mítico río tras los recortes presupuestarios impuestos por la administración nacional.
Para los ojos europeos, la situación es una muestra tangible de las consecuencias de la “motosierra”: “Así ven al gobierno de Javier Milei desde el primer mundo”, como un experimento de austeridad que impacta directamente en la salud pública y el ecosistema.
El regreso de la pestilencia
Durante más de una década, el Riachuelo fue catalogado por la Cruz Verde Suiza como uno de los diez sitios más contaminados del planeta.
Sin embargo, esfuerzos de gestiones gubernamentales anteriores habían logrado mitigar el histórico olor a “huevo podrido” que emanaba de sus aguas.
Según el reporte alemán, esa tregua terminó.
Vecinos de la zona relatan que “en un momento se sentía muy fuerte el olor a azufre más que nada. Te lastimaba las fosas nasales y después desapareció el olor por años y ahora es como que está de vuelta”.
El dato que explica este fenómeno es económico, porque el gobierno de Javier Milei redujo en un 45% el presupuesto destinado al saneamiento de la cuenca. Aunque desde el Ejecutivo atribuyen el mal olor a “factores climáticos” como el calor del verano o la marea baja, el informe de la televisión alemana resalta una realidad más compleja detrás de las cifras.
Despidos y falta de control
El desguace además de financiero es operativo. Un diputado de La Libertad Avanza justificó ante la cámara de DW el recorte al organismo de control (ACUMAR), señalando que “es un organismo sobredimensionado que ha demostrado, lamentablemente en el transcurso de los años, ser bastante incapaz de resolver ciertos problemas”.
Según su visión, el objetivo del gobierno es “intentar destinar los fondos a donde la Argentina los necesita hoy en día”. No explicó a que ámbito se refería.
No obstante, las ex autoridades advierten sobre el despido del 58% del personal especializado. Esta pérdida de capital humano técnico tiene consecuencias visibles. Los expertos consultados por el medio alemán aseguran que la falta de personal “debilita controles, debilita acciones, debilita prevención, debilita un montón de trabajos que se hacen con el río. Y eso después se expresa en el espejo de agua o se expresa en olores”.
El informe cierra con una contradicción flagrante: mientras el Estado se retira, una vecina que denunciaba la contaminación de grandes firmas fue desalojada por la justicia, acusada de polución menor.
Ella se defendió ante la televisión alemana: “empezamos a denunciar con vecinos y nosotros fuimos denunciados diciendo que nosotros tenemos los residuos peligrosos, que no es así, es mentira”.
Mientras tanto, unas 350 empresas como Shell y BP siguen operando en la cuenca bajo procesos de reconversión aún pendientes. Desde Alemania, la visión es que el ajuste son más que solo números, significa el regreso del olor a podrido a un río que buscaba sanar.

