Con una audiencia pública sin precedentes, el proyecto de reforma de glaciares – Ley 26.639– llega hoy al recinto de la Cámara de Diputados para su tratamiento definitivo. Sin embargo, la sociedad civil no da tregua y aunque la política les cierre las puertas del recinto, organizaciones y particulares preparan una movilización que replicará acciones en todo el país.
Con dictamen de mayoría en un plenario de comisiones de Recursos Naturales, Asuntos Constitucionales y Presupuesto, La Libertad Avanza logró reunir 37 firmas contando con el respaldo de sectores del PRO, la UCR y bloques provinciales (como Innovación Federal y representantes de San Juan). El gobierno Nacional en su afán de conseguir la Ley, que ya que cuenta con media sanción del Senado desde el 26 de febrero, aceleró el tramite y este miércoles Glaciares llega a la cámara baja alrededor de las 15 horas.
En un país donde las audiencias públicas suelen ser trámites de nicho, esta vez la sociedad civil desbordó cualquier previsión: 102.116 personas se anotaron para dar su opinión. Entre ellas, Nuevo Ambiente, organización platense con más de dos décadas de trayectoria trabajando por los problemas socio-ambientales de La Plata, Berisso y Ensenada.
Lamentablemente no han sido parte del número efímero de convocados para hacer uso de la palabra. Su presidente, Marcelo Martínez en dialogo con este medio sostiene “no es suficiente el tiempo acordado para el tratamiento de las modificaciones de la Ley, siendo un tema sensible e importante para la gestión ambiental”.
El embudo de la participación
Las organizaciones ambientales, comunidad científica y opositores insisten en ocupar el espacio público debido al escándalo de las comisiones de Recursos Naturales y Asuntos Constitucionales (presididas por José Peluc y Nicolás Mayoraz) que se resume en una cifra que indigna a las asambleas; de esos más de 100 mil anotados, solo se permitió hablar a 400 oradores.
A raíz de un criterio de “primeros inscriptos por distrito” se dejó afuera a miles de especialistas, asambleístas y vecinos de las zonas directamente afectadas. Para Martínez “la movilización de las ONG es importante porque el tema no se trabajo seriamente, no se dio lugar a las advertencias de profesionales en la materia”. Además lanza una advertencia: “no creo que la comunidad en general comprenda sobre la gravedad del tema; aún los temas ambientales desgraciadamente no se toman con seriedad”.
Tras dos jornadas (una presencial el 25 de marzo y una virtual el 26) donde a cada expositor se lo trató de despachar en tiempo récord, mientras la presión de las mineras y petroleras sobrevolaba el ambiente, el proyecto llegó al recinto.
El “papelón” del dictamen exprés
Después de ese simulacro de escucha, el oficialismo decidió apretar el acelerador. Ayer, martes 7 de abril, se terminó de cocinar el dictamen en un clima de tensión total.
La crítica social es directa, se está usando una mayoría ajustada para cambiar la definición de lo que es un glaciar y, sobre todo, para desproteger el ambiente periglacial. Para las comunidades de San Juan, Catamarca o Chubut, esto no es un debate técnico; es ver cómo le quitan el blindaje legal al suelo congelado que garantiza que sus ríos tengan agua en verano.
El escenario de la sesión
Para obtener la sanción definitiva, el oficialismo necesita mayoría simple de los presentes. Si hay asistencia perfecta, el número clave es 129 votos. El Gobierno estima que cuenta con un piso de 130 a 132 votos, un margen muy ajustado que no permite ausencias ni “fugas” de último momento.
La mirada social está puesta en los diputados que responden a gobernadores de provincias mineras. En la calle, la sensación es que se ignoró el interés de más de 100.000 ciudadanos para priorizar proyectos de inversión que, según denuncian los científicos del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), ponen en riesgo las reservas hídricas estratégicas del país.
El “papelón” no fue solo la audiencia restringida; es la desconexión total entre un Congreso que quiere votar rápido y una sociedad que se anotó masivamente para decir que con el agua no.

