La UCR bonaerense no logra salir de un internismo permanente y sumó un nuevo capítulo de incertidumbre en la definición de sus nuevas autoridades para normalizar el funcionamiento del Comité Provincia.
En la disputa por el control del organismo partidario, el sector referenciado en el senador nacional Maximiliano Abad pretende retomar el mando luego de la ruptura con el exintendente de Trenque Lauquen, Miguel Fernández, a quien el propio legislador había elegido como su sucesor al frente del centenario partido.
Las diferencias en torno a la estrategia de alianzas durante las elecciones legislativas de 2025 tensaron al máximo la relación entre Abad y Fernández. Al punto que el senador marplatense decidió ahora concretar un movimiento táctico junto a Evolución, sector con el que tiempo atrás estuvo enfrentado, para desplazar al “fernandismo” y luego disputar el manejo del partido.
El diagnóstico común de ambos sectores es que la conducción partidaria quedó “deslegitimada” tras los últimos resultados electorales tanto en los distritos como a nivel parlamentario y se aisló por diferencias con los socios temporales que fue construyendo en ese derrotero político.
Cabe recordar que, a causa de la judicialización de los comicios de 2024, la UCR entró en una situación de fragilidad institucional que se intentó contener con esquemas coyunturales de cogobierno: un Comité de Contingencia presidido por Miguel Fernández —quien se había proclamado ganador de la elección— y una Convención de Contingencia liderada por Pablo Domenichini, referente bonaerense de Martín Lousteau.
Autoconvocatoria y adelantamiento de las elecciones
Los sectores del abadismo y Evolución realizaron una jugada anticipatoria y se autoconvocaron este viernes para definir el adelantamiento de los comicios, en base a una interpretación del estatuto partidario.
De ese modo desconocieron el llamado realizado por el presidente del Comité de Contingencia, Miguel Fernández, quien había convocado a una reunión para el 12 de marzo con el objetivo de definir el cronograma electoral, una instancia que consideran fue una reacción desesperada al movimiento de ambos sectores.
Con los dos tercios de los presentes y pese a la ausencia de los consejeros del sector de Fernández, decidieron adelantar la fecha de los comicios al 7 de junio, en lugar del 6 de septiembre, como se había acordado el año pasado.
La autoconvocatoria fue firmada por Sofía Gambier, Walter Carusso, Ariel Martínez Bordaisco, Miguel Lunghi, Miguel Bazze y Josefina Mendoza, y contó con la participación de María Josefina Ignacio (storanismo), quien no firmó pero facilitó el quórum de siete miembros y dio legitimidad a la reunión.
La votación arrojó cinco votos a favor del adelantamiento, la abstención del intendente de Tandil, Miguel Lunghi, y el voto en contra de Ignacio.
Seguidamente se reunió el Comité de Contingencia, con asistencia perfecta, y la votación arrojó un resultado contundente a favor del adelantamiento de los comicios: 9 a 1.
Hubo votos positivos de Pablo Domenichini, Josefina Lauría, Silvana Maldonado, Ignacio Palacios, Juan Martín Genoud, Diego Garciarena, Miguel Gargaglione, Sebastián Salvador y Érica Revilla, mientras que el único voto en contra fue el de Agustín Maspoli (sector de Miguel Fernández).
Durante la sesión también se resolvió regularizar la Junta Electoral partidaria, encargada de organizar el proceso interno, y designar un nuevo apoderado partidario en reemplazo de Federico Carozzi.
El calendario aprobado implica el corrimiento de todos los plazos: el cierre de listas quedó fijado para el 8 de mayo y los comicios para el 7 de junio.
Las objeciones del “fernandismo” y la búsqueda de judicializar el adelantamiento
Como se señaló anteriormente, el presidente del Comité de Contingencia había convocado a una reunión del cuerpo para el 12 de marzo, en medio de los fuertes rumores sobre la autoconvocatoria de los sectores disidentes.
El sector que reúne a Miguel Fernández, la diputada provincial Alejandra Lordén y un grupo de intendentes considera que la maniobra de sus rivales constituye un “acto de desesperación” de Abad y Evolución por “no contar con los votos suficientes para discutir el adelantamiento”.

Desde esa línea sostienen que la votación “carece de legalidad” y adelantaron que buscarán la judicialización del caso.
La interpretación se basa en que la autoconvocatoria realizada sería “nula” porque se apoyó en el artículo 74 de la Carta Orgánica partidaria, que establece que cuando un tercio de los miembros solicita una sesión, el presidente debe convocarla dentro de los diez días. En caso de no hacerlo dentro de cinco días, la convocatoria puede ser realizada por el vicepresidente o la autoridad que lo reemplace.
Según el sector de Fernández, la nota con el pedido para sesionar el 12 de marzo, presentada el 27 de febrero, fue respondida por Miguel Fernández el 4 de marzo, es decir dentro del plazo de cinco días, por lo que consideran que la convocatoria fue realizada “en tiempo y forma” y es la única válida para realizar el plenario.
En ese marco, hablan de un “manotazo de ahogado” para excluir a un sector que —según remarcan— está representado por cuatro legisladores provinciales, un diputado nacional, diez intendentes y una presencia territorial importante en la provincia.
“¿Qué problema hay en discutir el 12 de marzo? ¿No quieren que discuta todo el partido? Se terminó la UCR que era una escribanía”, advirtieron.
Como ya contó Infocielo, este sector sostiene que, además de la disputa por el poder interno, el partido necesita discutir de manera urgente el “rumbo político” de la UCR.
“No hay motivos para judicializar”
Consultado por Infocielo, un dirigente del abadismo sostuvo que no existen elementos para cuestionar legalmente el adelantamiento de los comicios.
“No hay motivos para judicializar. Es un cambio de fecha en una elección en la que puede participar todo el mundo. ¿Cuál sería el agravio?”, se preguntó.
En ese sentido, uno de los dirigentes cercanos a Abad recordó que no hubo impugnaciones a la convocatoria y que estuvieron presentes más de los dos tercios necesarios.
“Es demasiado tecnicista el argumento. Pareciera que tienen miedo a votar”, concluyó.

