La misma jornada, el mismo escenario y más de 12 mil estudiantes secundarios como público. Pero las reacciones no pudieron haber sido más opuestas. Mientras el CEO y cofundador de Cocos Capital, Ariel Sbdar, debió bajarse prácticamente sin poder hablar tras ser abucheado al grito de “vendepatria”, la cantante María Becerra fue ovacionada en el Movistar Arena durante su participación en la edición 2026 de Experiencia Endeavor Sub20.
El contraste se dio en cuestión de horas y dejó una postal particular sobre el humor de buena parte de los jóvenes presentes en el encuentro organizado por Endeavor Argentina. Sbdar subió al escenario para hablar sobre inteligencia artificial, inversiones y emprendimiento, pero apenas tomó el micrófono comenzaron los cánticos de “la patria no se vende” y los gritos de “vende patria”, en referencia a su vinculación pública con el escándalo de la criptomoneda $LIBRA que promocionó el presidente Javier Milei en febrero de 2025.
El empresario intentó responder desde el escenario preguntando por qué lo trataban de esa manera, aunque nunca logró retomar la charla. Más tarde reconoció que “los cánticos taparon” gran parte de lo que quería transmitir y lamentó no haber podido compartir contenido con estudiantes que sí tenían interés en escucharlo.
La otra cara del evento la protagonizó María Becera. La artista nacida en el conurbano bonaerense recibió aplausos y fuertes muestras de apoyo durante una exposición centrada en el esfuerzo personal, las desigualdades sociales y la importancia de estudiar, informarse y sostener los sueños propios. “La información te da libertad, te da independencia”, remarcó frente a los estudiantes.
La reacción no pasó inadvertida por el contexto político que supo rodear a la cantante hace algún tiempo. Becerra había quedado en el centro de discusiones públicas luego de expresar algunas diferencias con el rumbo del país y mencionar problemáticas sociales. A partir de allí, Milei la había apuntado públicamente con apodos como “María BCRA”, en una lógica similar a la utilizada anteriormente con Lali Espósito, a quien el Presidente rebautizó como “Ladri Depósito”.
Sin embargo, lejos de generar rechazo entre los adolescentes presentes en el Movistar Arena, el discurso de Becerra encontró empatía. La cantante habló de las dificultades económicas que atraviesan muchas personas, cuestionó las desigualdades y reivindicó el valor de quienes trabajan y aún así no logran vivir con tranquilidad. También pidió a los jóvenes “no dejarse subestimar” y “conocer sus derechos” y completó con un contundente “un jubilado no debería seguir laburando”, que terminó de desatar los aplausos.
La escena terminó dejando una imagen cargada de simbolismo: un referente del mundo financiero y empresarial, asociado por muchos al ecosistema libertario y al universo económico que rodea al Presidente, fue repudiado por parte del público; mientras que una artista popular, que incluso recibió cuestionamientos directos desde el poder político, se llevó una de las mayores ovaciones de la jornada.
Más allá de las posiciones ideológicas, el episodio pareció reflejar algo más profundo sobre la identificación de muchos jóvenes con determinados discursos y experiencias. En un evento pensado justamente para hablar del futuro, el emprendimiento y los caminos posibles después de la secundaria, el termómetro del público terminó marcando una diferencia clara entre dos mundos muy distintos arriba del mismo escenario.

