El asesinato de Fernando Báez Sosa en manos de un grupo de jugadores de rugby el último fin de semana en el boliche Le Brique de Villa Gesell conmocionó al país y volvió a poner al popular deporte en el centro de la polémica.
A raíz de esto, un ex jugador publicó una serie de mensajes en Twitter acerca del entramado sociocultural escondido detrás de los entrenamientos, que recibieron la atención de miles de usuarios y se volvieron virales.
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Jugué 12 años al rugby. Amaba el juego. Afuera, “ser parte” era agridulce. Siempre incómodo. No me podía (¿quería?) integrar. Vi, escuché y hasta viví “anécdotas” que no pasaron a mayores pero que afirman que la rutina rugbier está SIEMPRE a un paso de tener un final brutal.
— Martín Mazalán (@maza92) January 21, 2020
“Amaba el juego. Afuera, ‘ser parte’ era agridulce. Siempre incómodo. No me podía (¿quería?) integrar. Vi, escuché y hasta viví ‘anécdotas’ que no pasaron a mayores pero que afirman que la rutina rugbier está siempre a un paso de tener un final brutal ”, comienza Martín Mazalán.
“En la cabeza del rugbier se entrena romper al otro, no dar respiro, salir a matar. Son metáforas, obvio, pero ese lenguaje aun lavado sigue siendo violento. El cuerpo responde a la mente. ¿Qué consume esa mente? Contacto. El cuerpo del juego no es un juego fuera de la cancha”, agrega.
No son malos pibes. Nadie nace malo, nadie se levanta y dice “hoy mato a alguien”. Son ciegos. Privilegiados. Se mueven en grupo y sucumben al machismo invisible que te hace ser aceptado pero, sobre todo, que te hace sobrevivir dentro de grupo.
Estereotipo de bully de prepa yanki— Martín Mazalán (@maza92) January 21, 2020
Y sigue: “Adolescente varón privilegiado. Y vivir demostrando fortaleza. Cada tradición de club de rugby busca eso, que su equipo demuestre fortaleza incansable. En mi club, debutar en primera se festejaba con una buena cagada a palos. Moretones grandes y violetas eran lo normal”.
Según el autor del tuit, “todo es agresivo pero con un contexto festivo que lo camufla y justifica”. “Lo que terminan generando es masculinidad tóxica. Machos listos para saltar. Ansiosos de saltar y demostrar”, sostiene. Aunque, aclara: “¿Todos? No. La mayoría. Ah, no hay homosexuales en el rugby. Bah, reformulo. No vas a enterarte ”.
Leo comentarios diciendo “no es el deporte, es la sociedad”. Estamos 100% de acuerdo. Por eso el problema son los rugbiers como concepto, no el rugby. En una sociedad con estos problemas, dale a un grupo de hombres las ventajas que el rugby te brinda y ahí tenés el cocktail.
— Martín Mazalán (@maza92) January 21, 2020
El hilo viral ya cosecha más de 35 mil likes y está acompañado de otras publicaciones con reflexiones acerca de la misma temática. “No culpo al rugby, lo veo como un trampolín al quilombo. El problema es la educación y la libertad sin responsabilidad”, aclara Martín después de recibir decenas de comentarios.
Leo comentarios diciendo “no es el deporte, es la sociedad”. Estamos 100% de acuerdo. Por eso el problema son los rugbiers como concepto, no el rugby. En una sociedad con estos problemas, dale a un grupo de hombres las ventajas que el rugby te brinda y ahí tenés el cocktail.
— Martín Mazalán (@maza92) January 21, 2020
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