Aparece en el manual como uno de los primeros puntos. Los titulares de los ejecutivos deben sorprender y no dar muestra de debilidad cuando operan cambios en sus gabinetes, y todo parece indicar que las legislativas del 2013 servirán al gobernador Daniel Scioli para oxigenar parte de su entorno más cercano.
Muchos evalúan como “muy constructivo” el trabajo que el hermano del gobernador viene desarrollando. Más allá del traspié electoral que sufrió con la papeleta del Udeso, se considera en el círculo íntimo del mandatario que José “Pepe” Scioli tiene que ser el armador político mayor para el sprint final, no ya en las legislativas sino en pos del objetivo final: las presidenciales del 2015.
Un estrecho colaborador del gobernador confió a INFOCIELO que Pepe no sólo “fue leal y respondió a una táctica al irse con De Narváez y el radicalismo, sino que además sigue respondiendo en el llano y será imprescindible en un futuro no muy lejano”, aunque intentó ponerle paños fríos y deslizó que “debemos cuidarlo”.
En clave política, el “debemos cuidarlo” es decodificado como no exponerlo demasiado y obviamente no largarlo nuevamente a la carrera electoral. Por lo tanto, ya es casi una “decisión tomada” para un sector del sciolismo que Pepe vuelve a la gestión, siempre junto a su hermano.
Pero, como se sabe, si alguien sube, otro tiene que bajar. El hecho que Pepe vuelva a la gestión implica que quien sumó casilleros con su partida retroceda con la vuelta del hermano del ex motonauta.
De esta forma es que se explica desde la intimidad del poder sciolista las movidas que por estas horas está desplegando el Jefe de Gabinete Alberto Pérez, quien salió a candidatearse como diputado provincial, en teoría por la octava sección electoral, para ser la voz de Scioli en el parlamento.
Para rebajar siempre hay tiempo, por ello el actual Jefe de Gabinete agrega la opción de ser electo y presidir la Cámara baja provincial, algo que hasta aquí se le niega sistemáticamente al gobernador desde su arribo a la provincia, a pesar de los intentos de Martín Ferré. Vale consignar que la misma suerte corre el mandatario en el Senado: máximo cargo fue la presidencia de ACA, en tiempos de Ravale.
No obstante, Alberto Pérez ya está lanzado por el premio mayor. Siempre según la versión que se regó en las últimas horas, le apuntaría a presidir la Cámara de Diputados, como objetivo ‘de maxima’ que lo haría saltar hacia arriba, para dejarle allanado lugar al desembarco, una vez más, del hermano del gobernador a su círculo íntimo de la gestión provincial.

