La eliminación del beneficio de Zona Fría para municipios bonaerenses sigue generando malestar y fuertes cuestionamientos . El intendente de Coronel Rosales, Rodrigo Aristimuño, apuntó contra la decisión del Gobierno nacional y advirtió que el cambio tendrá un impacto directo sobre las facturas de gas de trabajadores y jubilados. “¿Qué es lo que vienen a hacer? Seguir cagando al laburante”, lanzó.
En una entrevista con FM La Cielo, el jefe comunal de Fuerza Patria defendió la permanencia de Coronel Rosales dentro del régimen y cuestionó que el debate legislativo haya dejado de lado las condiciones climáticas concretas de la región. Para Aristimuño, el beneficio no se justificaba por el nivel de ingresos de la población sino por las temperaturas registradas en el distrito.
“Rosales es zona fría, no hay duda; tenemos temperaturas a veces más bajas que en Comodoro Rivadavia. Esto tenía que ver con condiciones climáticas propias de una zona y no con el nivel adquisitivo de nuestra gente”, sostuvo.
“Si el subsidio baja, nos cagaron”
Uno de los principales cuestionamientos del intendente apunta al efecto que tendrá la reforma sobre las facturas de los usuarios. Aristimuño utilizó un ejemplo concreto para explicar cómo podría visualizarse la pérdida del beneficio.
“La ecuación va a ser bastante sencilla: yo acá tengo una factura que dice subsidio zona $89.853. Si en el mismo período del año que viene veo $50.000, es porque nos cagaron. ¿Qué es lo que vienen a hacer? Seguir cagando al laburante”, afirmó.
El jefe comunal también cuestionó que los usuarios continúen realizando aportes al fondo destinado a financiar el esquema. “Seguís pagando el fondeo para que después ese subsidio sea efectivo, el 7,5% no se lo sacaron a nadie”, señaló.
En ese sentido, comparó la situación con el debate por el impuesto a los combustibles y los fondos destinados a infraestructura. “Parece el impuesto al combustible, ¿no? Digamos que lo seguimos pagando pero no repara una sola ruta; tenemos que estar atentos a esas cosas los ciudadanos”, planteó.
Garrafas: de 120 familias a más de 2.000
Rodrigo Aristimuño vinculó la discusión por el gas con una situación social que, según describió, ya tiene un impacto concreto en Coronel Rosales. El Municipio incrementó fuertemente la cantidad de familias que requieren asistencia para acceder a una garrafa.
“El precio de la garrafa yo ya no lo puedo sostener como intendente. De 100 o 120 familias que se asistían en el 2023, pasamos a estar acompañando a más de 2.000 familias”, aseguró.
Para el intendente, la pérdida del beneficio de Zona Fría se suma a un escenario de caída del poder adquisitivo, aumentos y mayores dificultades para acceder a medicamentos y bienes básicos.
“Nuestro pueblo está triste, hace rato que está triste, y eso tiene que ver con decisiones del gobierno nacional que esmerilan permanentemente a los trabajadores y a nuestros jubilados”, expresó.
El ajuste y las empresas distribuidoras
El intendente también puso el foco en el argumento del equilibrio fiscal utilizado por el Gobierno nacional para justificar distintas medidas. Aristimuño aclaró que no cuestiona el equilibrio de las cuentas públicas como objetivo y recordó la situación fiscal de su propia administración.
“Yo en el 2024 tuve superávit fiscal, tuve equilibrio fiscal, así que no estoy en contra de eso. El problema es quién paga el costo: acá lo paga el usuario y se benefician las distribuidoras”, sostuvo.
Desde esa perspectiva, cuestionó que el ajuste recaiga sobre los usuarios mientras, según denunció, se adoptan medidas favorables para empresas del sector energético.
“Nos acostumbramos a un gobierno que permanentemente y a diario toma medidas en contra del pueblo para sostener el equilibrio fiscal”, afirmó.
El jefe comunal también cuestionó el escenario económico general y apuntó contra la caída del consumo y la situación de la industria y las pequeñas y medianas empresas.
“Se rasgan las vestiduras de que no emiten y tienen inflación de más de dos puntos, con toda la gente bajo la línea de pobreza. No hay consumo, están haciendo pelota la industria nacional, están haciendo pelota las pymes”, sostuvo.
Vaca Muerta, Puerto Rosales y el gas de los jubilados
Uno de los puntos más fuertes de su crítica estuvo relacionado con la política energética nacional. Rodrigo Aristimuño advirtió una contradicción entre el impulso a las inversiones destinadas a transportar y exportar el gas de Vaca Muerta y la decisión de retirar un beneficio sobre el consumo de los usuarios de la región.
“Fíjense el nivel de perversión: se trata en el Senado una ley para eliminar el subsidio de zona fría y después anuncian que van a invertir miles de millones de dólares para hacer un gasoducto y exportar nuestro gas, el gas del jubilado”, afirmó.
La referencia tiene además un fuerte anclaje territorial: Puerto Rosales es uno de los puntos estratégicos de la infraestructura energética de la región y forma parte de los proyectos vinculados al desarrollo y exportación de hidrocarburos.
Para Aristimuño, la discusión no debería reducirse a una pelea entre provincias por quién conserva o pierde un beneficio.“ Federalismo cero, ‘federalismo a marzo’. Termina siendo una discusión de una provincia contra otra o entre un dirigente y otro”, cuestionó.
En paralelo, defendió que la incorporación de Coronel Rosales al régimen respondió a una realidad climática y no a un criterio de ingresos de sus habitantes. “Esto tenía que ver con condiciones climáticas propias de una zona y no con el nivel adquisitivo de nuestra gente”, insistió.


