El PRO y La Libertad Avanza aceleran las conversaciones para construir un frente electoral de cara a 2027, aunque el acercamiento entre ambos espacios todavía tiene algunos puntos sensibles por resolver. En ese escenario, el jefe del bloque del PRO en Diputados, Cristian Ritondo, dejó en claro que el partido de Mauricio Macri no está dispuesto a resignar los territorios que actualmente gobierna.
En diálogo con Radio Rivadavia, Ritondo evitó ponerle una fecha al eventual acuerdo con el oficialismo, pero sostuvo que el PRO pretende mantener a sus propios candidatos en los distritos donde ya ejerce el poder. “Donde gobierna el PRO nosotros no solo queremos reelegir, sino que tenemos los mejores hombres y capacidad de haber demostrado gestión para que sigan gobernando”, afirmó.
El dirigente reconoció que la discusión sobre las candidaturas todavía no forma parte formal de la mesa de negociación, aunque dejó en claro que para el macrismo se trata de una premisa. “Eso todavía no está en la mesa, pero entendemos que es así. Lo damos casi por hecho”, señaló.
La definición expone una de las tensiones que atraviesan el acercamiento entre el PRO y LLA: mientras el espacio amarillo avanza hacia una alianza cada vez más estrecha con el Gobierno de Javier Milei, busca conservar dirigentes, estructuras territoriales y capacidad de competencia propia. La intención es acompañar el armado libertario sin que eso implique ceder automáticamente los municipios donde ya tiene intendentes.
La disputa por el territorio
La advertencia adquiere especial relevancia en la provincia de Buenos Aires, donde el diálogo entre ambos espacios avanza, pero también aparecen diferencias en torno a la selección de candidatos. Uno de los casos que genera ruido es Zárate, donde el referente bonaerense de LLA, Sebastián Pareja, impulsó al exfutbolista Oscar Ahumada como posible candidato, mientras el municipio es gobernado por Marcelo Matzkin, dirigente cercano a Ritondo.
En territorio bonaerense, Ritondo mantiene precisamente una negociación directa con Pareja. Ambos espacios vienen trabajando sobre una agenda común y ya acordaron impulsar algunas iniciativas, pero la discusión electoral municipal continúa abierta. Entre las alternativas que se analizan aparece la posibilidad de definir candidatos únicos según la realidad de cada distrito, aunque el PRO pretende que el criterio también contemple la fortaleza de sus propios dirigentes.
El PRO conserva actualmente gobiernos provinciales en la Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos y Chubut, además de una importante cantidad de intendencias bonaerenses. En la provincia, entre los distritos administrados por dirigentes vinculados al partido se encuentran Mar del Plata, Lobos, Campana, Junín, Vicente López, Coronel Pringles, Puan, San Isidro, Zárate, Pinamar y Arrecifes, entre otros.
Más allá de las candidaturas, las conversaciones nacionales también avanzaron en torno a la construcción de un frente electoral y a una agenda programática compartida. Ritondo y el secretario general del PRO, Fernando de Andreis, mantuvieron una nueva reunión en la Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, el presidente de Diputados, Martín Menem, y Eduardo Menem. Fue el segundo encuentro formal entre las dirigencias de ambos espacios.
El acuerdo sobre el rumbo económico aparece como uno de los puntos de mayor coincidencia, mientras que las diferencias persisten alrededor de las PASO. El Gobierno impulsa su eliminación o suspensión, mientras que en el PRO todavía no existe una posición definitiva y aguardan el tratamiento de la reforma electoral en el Senado.
Ritondo tampoco quiso establecer un plazo para cerrar el entendimiento. “Yo no defino fechas”, sostuvo, aunque consideró que una mayor claridad sobre el escenario político podría darle “más certidumbre” al país de cara al próximo año. “Estamos trabajando en esa dirección. No nos pusimos fechas, lógicamente nos pusimos a trabajar para tener un acuerdo importante para el año que viene”, agregó.
Así, mientras el PRO se encamina a profundizar su alianza con el oficialismo y a trabajar para “blindar el cambio”, como planteó Ritondo, el partido busca evitar que el acercamiento se transforme en una absorción sin condiciones. La negociación hacia 2027 tendrá, entre sus principales capítulos, una disputa silenciosa por el control territorial: LLA pretende consolidar su estructura y el PRO, aun con un peso político menor al que tuvo durante el macrismo, busca llegar al acuerdo conservando candidatos propios allí donde ya gobierna.

