Florencio Randazzo declaró este martes como testigo en el juicio oral por la causa Cuadernos y puso el foco en el vínculo que mantuvo durante su gestión con Cristina Kirchner, una de las principales imputadas en el expediente. El exministro sostuvo que las decisiones centrales sobre el sistema ferroviario y la política de subsidios formaban parte de una discusión política con la entonces presidenta, aunque negó haber recibido órdenes para beneficiar a determinadas empresas.
Randazzo recordó que hasta 2012 estuvo al frente del Ministerio del Interior y que, después de la Tragedia de Once, Cristina Kirchner decidió anexar el área de Transporte a la cartera que conducía para darle “mayor jerarquía”. Desde entonces, quedó al frente de Interior y Transporte.
“Fue una decisión política de la presidenta”, explicó ante el Tribunal Oral Federal N°7, al reconstruir el momento en que asumió el control del área.
Pero el exfuncionario fue más allá al describir su relación con la expresidenta. “Mi relación era directamente con la presidenta”, sostuvo, al explicar cómo se tomaban algunas de las principales decisiones vinculadas al transporte.
Tarifas, subsidios y decisiones políticas
Uno de los puntos centrales de su exposición fue el funcionamiento del esquema de subsidios al transporte. Randazzo explicó que durante años las tarifas habían permanecido prácticamente congeladas mientras aumentaban los costos de explotación, lo que incrementó de manera significativa la participación de los subsidios estatales.
Según relató, entre 2002 y 2008 las tarifas permanecieron congeladas y entre 2008 y 2014 tuvieron un incremento del 80%, mientras que en ese período la inflación alcanzó alrededor del 400% y los salarios ferroviarios aumentaron más del 1000%.
En ese contexto, sostuvo que la política tarifaria no podía analizarse solamente desde una perspectiva técnica: era una decisión política. “El tema tarifas era una cuestión que se discutía con la presidenta de la Nación y el Ministerio de Economía”, afirmó.
También ubicó a Cristina Kirchner como una figura determinante en el proceso de inversión ferroviaria que comenzó después de la Tragedia de Once.
“Hubiera sido imposible llevar a cabo un proceso con más de 1.140 coches, la renovación de vías y la incorporación de tecnología si no hubiera tenido el apoyo político de la presidenta de la Nación”, sostuvo.

Randazzo mencionó además la compra de trenes a China destinados a las líneas Sarmiento, Mitre, Roca, Belgrano Sur y San Martín, y destacó la aplicación de mecanismos de control sobre las empresas, entre ellos la SUBE y los GPS.
“Nunca, jamás” recibió órdenes para favorecer empresas
La declaración tomó otro tono cuando la fiscalía avanzó sobre la posibilidad de que existieran instrucciones políticas para beneficiar a determinadas compañías mediante la asignación de subsidios.
Randazzo fue tajante: “Instrucción política para favorecer a determinadas empresas en la asignación de subsidios? Nunca, jamás”.
El exministro aseguró que durante su gestión tuvo libertad para administrar el área y sostuvo que siempre se sintió respaldado políticamente por Cristina Kirchner.
“Siempre tuve libertad para llevar adelante la gestión. Siempre me sentí apoyado por la presidenta de la Nación”, afirmó.
La declaración adquiere relevancia dentro de la causa porque la acusación fiscal sostiene que empresarios como Claudio Cirigliano y Sergio Roggio habrían pactado con los exsecretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi el pago de retornos equivalentes al 5% de los subsidios públicos.
En ese punto, Randazzo buscó marcar una frontera clara entre su gestión y quienes habían conducido Transporte antes de su llegada. Aseguró que no tuvo relación con Jaime, Schiavi ni Roberto Baratta, señalado como hombre de confianza de Julio De Vido.
“Jamás me mencionaron a Roberto Baratta”, afirmó.
También sostuvo que no tenía por qué conocer las razones por las que Cristina Kirchner había decidido reemplazar a Jaime por Schiavi: “No tengo por qué saber por qué reemplazó a Jaime. Cuando uno es ministro demasiadas responsabilidades tiene sobre el área que es propia como para tener una mirada sobre áreas que no le competen”.
De esta manera, Randazzo describió ante el tribunal una relación política estrecha y directa con Cristina Kirchner en materia de Transporte, pero negó que esa cercanía se tradujera en instrucciones para direccionar subsidios o beneficiar a empresas.
Del respaldo político al distanciamiento con Cristina
La declaración de Randazzo también adquiere otra dimensión si se tiene en cuenta su posterior recorrido político. La relación con Cristina Kirchner, que durante su paso por el Gobierno describió como directa y de respaldo a su gestión, terminó deteriorándose después de que la entonces presidenta optara por Daniel Scioli como candidato presidencial del kirchnerismo para las elecciones de 2015.
Randazzo había quedado fuera de esa disputa y, con el tiempo, se convirtió en uno de los dirigentes más críticos de la conducción de Cristina Kirchner. Su ruptura con el kirchnerismo lo llevó a explorar un camino político propio y a acercarse a distintos sectores del peronismo no alineados con el kirchnerismo, además de otros espacios de la oposición.
Ese distanciamiento terminó consolidándose en los años siguientes, cuando Randazzo construyó distintas alternativas electorales por fuera del espacio conducido por Cristina. Primero encabezó el frente Cumplir en las elecciones legislativas de 2017 y posteriormente participó de diferentes armados políticos de perfil peronista y opositor.
El dato cobra relevancia en el contexto de su declaración ante el tribunal: el dirigente que hoy reivindica el respaldo que recibió de Cristina durante su gestión y niega haber recibido instrucciones para favorecer empresas es el mismo que, años después, terminó convertido en uno de sus críticos políticos.
Randazzo también buscó ubicar el deterioro del sistema ferroviario en un proceso previo a su llegada al área. Consideró que sería injusto atribuir exclusivamente a los funcionarios que estaban al frente de Transporte al momento de la Tragedia de Once una situación que, según su relato, acumulaba años de deterioro en la infraestructura, las vías, las estaciones, el material rodante y el capital humano.
En ese sentido, sostuvo que la situación ferroviaria era “compleja” y que la tragedia expuso un deterioro que venía de años anteriores.

