En las últimas horas, el anuncio de YPF sobre su megaproyecto de inversión dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) volvió a poner en agenda el modelo económico que impulsa el Gobierno nacional, centrado en la atracción de capitales a gran escala, principalmente vinculados al sector energético y minero.
La iniciativa, bautizada LLL Oil, prevé una inversión estimada en USD 25.000 millones y se enmarca en el esquema de promoción de inversiones impulsado por la administración de Javier Milei. Según la empresa, el proyecto apunta a expandir la producción de Vaca Muerta y potenciar las exportaciones de petróleo crudo a partir de la próxima década.
En diálogo con INFOCIELO, el economista Martín Pollera, director del Grupo Atenas, analizó el alcance de este tipo de iniciativas y planteó una mirada crítica sobre su impacto estructural en la economía argentina.
“Si tengo que ser sincero, el panorama no es tan alentador”, señaló en relación al funcionamiento del RIGI desde su implementación.
Según detalló, hasta el momento se habrían presentado 36 proyectos por un total cercano a los USD 95.000 millones, aunque solo una parte de ellos, alrededor de USD 21.000 millones, cuenta con aprobación oficial. La mayoría de esas iniciativas se concentran en minería y energía.
En ese sentido, Pollera advirtió que este tipo de inversiones, si bien pueden mejorar algunos indicadores macroeconómicos, presentan un problema de fondo: la fuerte concentración sectorial. “Son áreas que empujan los números, pero cuando uno hace zoom aparecen sectores como comercio e industria que están siendo fuertemente golpeados”, planteó.
A su vez, sostuvo que la recuperación del empleo en sectores como la minería y la energía no alcanza a compensar la pérdida de puestos de trabajo en otras ramas de la economía. En esa línea, estimó que el rebote de esos sectores explica apenas una parte menor de la recomposición del empleo total.
Pollera también remarcó la necesidad de un rol más activo del Estado en la planificación del desarrollo. “Hace falta un Estado que tenga un plan integral, que no mire solo la entrada de dólares, sino que piense cómo se integran todas las áreas productivas”, afirmó.
Desde su perspectiva, el esquema actual tiende a priorizar sectores altamente concentrados y con baja capacidad de generación de empleo masivo, lo que deja afuera a una parte importante del tejido productivo.
Otro de los puntos que mencionó es la existencia de proyectos que, hasta el momento, no habrían desembolsado capital real pese a estar inscriptos en el RIGI, a la espera de mayor estabilidad macroeconómica y señales políticas de largo plazo.
En ese marco, comparó la estrategia de desarrollo con la de países industrializados, como Corea del Sur o Estados Unidos, al señalar que el crecimiento sostenido históricamente estuvo acompañado por políticas activas de planificación estatal. “Argentina tiene condiciones estructurales únicas, pero necesitan ser aprovechadas con un Estado presente e inteligente”, planteó.
Finalmente, en relación al desarrollo de Vaca Muerta, Pollera reconoció su importancia estratégica, aunque advirtió que su potencial dependerá de la articulación entre sector público y privado, así como de la existencia de reglas de juego estables que permitan pensar en el largo plazo.

