Las tensiones en torno al rumbo económico volvieron a escalar luego de que el ministro de Economía, Luis Caputo, lanzara una fuerte frase contra quienes reclaman una devaluación del peso. En un contexto de relativa calma cambiaria y compras de reservas por parte del Banco Central, el funcionario rechazó esas posturas con un exabrupto que rápidamente generó repercusiones políticas y económicas.
Durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario, Caputo cuestionó con dureza a economistas y dirigentes que consideran necesario un ajuste cambiario para mejorar la competitividad. “Tenemos que terminar con el cuento de que para ser competitivos hay que devaluar”, sostuvo, antes de escalar el tono y afirmar: “A los que piden devaluar me dan ganas de cagarlos a patadas en el culo a todos”.
El ministro defendió el esquema económico del Gobierno y rechazó la idea de que el dólar esté “pisado” artificialmente para contener la inflación. En esa línea, destacó que el Banco Central de la República Argentina viene acumulando divisas, con compras que superan los USD 4.000 millones en lo que va del año, y aseguró que la estabilidad cambiaria es consistente con el programa oficial.
Además, buscó respaldar su postura con datos de actividad: señaló que 12 de los 16 sectores que integran el PBI muestran crecimiento y remarcó que variables como el consumo privado, las exportaciones y la producción agropecuaria alcanzaron niveles elevados. Según planteó, la economía atraviesa una etapa de recuperación tras haber tocado un piso recesivo en el primer semestre de 2024.
Repercusiones inmediatas
Las declaraciones del ministro no pasaron desapercibidas en el ámbito político. El exdiputado nacional Alejandro Rodríguez cuestionó el tono del funcionario y lo acusó de fomentar un clima de confrontación. “Dice que va a cagar a patadas a quienes critican su política económica. ¿Se la banca solo?”, redobló en redes sociales.
Más allá del cruce puntual, el episodio se inscribe en un escenario de creciente discusión sobre los resultados del plan económico. Mientras el Gobierno exhibe indicadores macro que considera positivos, distintos sectores señalan dificultades persistentes: caída del poder adquisitivo, cierre de pymes y un comportamiento cauteloso de los ahorristas, que en muchos casos optan por gastar sus dólares fuera del país antes que invertirlos en el mercado local.
En ese marco, la frase de Caputo no solo reavivó la polémica sobre la política cambiaria, sino que también volvió a poner en primer plano el tono del debate público, en un contexto donde la discusión económica convive con niveles cada vez más altos de confrontación política.

