En una resolución que sacude con fuerza el escenario gremial, la Justicia ordenó hoy desplazar a la conducción nacional de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), encabezada por Abel Furlán. La medida llega tras declararse la nulidad de las polémicas elecciones del pasado 18 de marzo, las cuales le habían permitido al líder sindical retener su cargo. Además, el tribunal dispuso la intervención judicial de la organización por un plazo de 180 días.
La histórica decisión fue firmada por los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, integrantes de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. El fallo responde a una presentación efectuada por la oposición a Furlán, nucleada en la Lista Naranja de Campana.
Acefalía e intervención inmediata
El fallo, que consta de 19 puntos, declara de forma tajante la “nulidad de las elecciones llevadas a cabo en la seccional Campana”, así como también el posterior escrutinio definitivo a nivel nacional. En consecuencia, los magistrados ordenaron el “cese inmediato” de todas las autoridades nacionales y de la mencionada filial bonaerense. El abogado Alberto Biglieri fue designado como el interventor judicial a cargo del gremio durante los próximos seis meses.
Al invalidarse el último proceso electoral, el tribunal afirmó que la organización sindical quedó formalmente “acéfala”, debido a que los mandatos de la gestión anterior ya habían vencido el pasado 22 de marzo.
“El proceso electoral no garantizó una elección confiable, segura ni transparente.”
— Fallo de la Sala VIII de la Cámara del Trabajo, señalando la vulneración de los principios de democracia y libertad sindical protegidos por la Constitución Nacional y el Convenio 87 de la OIT.
Entre los argumentos centrales del dictamen, los camaristas Pesino y González remarcaron graves fallas logísticas y estatutarias durante la votación. Específicamente, cuestionaron la extensión de las jornadas de votación durante tres días consecutivos.
La ausencia de escrutinios provisorios diarios y públicos, una exigencia explícita del estatuto interno de la UOM y del decreto reglamentario 467/88.
Para la Justicia, estas omisiones imposibilitaron corroborar la autenticidad de los votos y la seguridad del sufragio.
La trastienda de un desafío judicial
La tensión venía escalando desde mediados de marzo. El día 17 de ese mes —apenas 24 horas antes de que se reuniera el Colegio Electoral nacional de la UOM— la misma Cámara de Apelaciones había ordenado suspender la proclamación de autoridades en la seccional Zárate-Campana por denuncias de irregularidades. Cabe recordar que dicha seccional es el histórico bastión territorial de Furlán.
A pesar de la expresa orden judicial, la conducción de la UOM decidió desafiar la medida: llevaron a cabo el congreso de todas formas y Furlán logró ser reelecto por un período de 4 años, traccionando el apoyo de 48 de las 53 seccionales y el voto de 270 delegados.
Hoy, aquel movimiento en rebeldía terminó costándole el control de uno de los sindicatos industriales más poderosos de la Argentina.

