La vigencia de la Ley de Tierras en la Argentina, recientemente ratificada tras el retiro del capítulo correspondiente en la Ley Bases, tiene un fuerte ADN platense. Según explicó la abogada y especialista Florencia Gómez en diálogo con La Cielo, la ciudad no solo funciona como un ejemplo técnico de cómo opera el control de soberanía, sino que fue el epicentro de la resistencia judicial que impidió la desregulación total del mercado de suelos propuesta por el gobierno de Javier Milei
Según reveló Gómez, el verdadero interés detrás de los intentos de derogación del Gobierno nacional no proviene de los viejos estancieros, sino de los nuevos amos de la Inteligencia Artificial —IA—, quienes ven en los recursos naturales de la provincia de Buenos Aires y la Patagonia el combustible esencial para sus industrias.
Para la exdirectora del Registro Nacional de Tierras Rurales, el lobby actual es mucho más sofisticado y poderoso que el de décadas pasadas. “El interés que hay hoy sobre Argentina tiene que ver con los magnates de las Big Tech, como Sam Altman o Elon Musk, por la demanda de agua que necesita la industria y por la condición de clima”, detalló la especialista, marcando un cambio de paradigma en la extranjerización del suelo.
A ese nuevo poder se le interpuso el músculo platense. La especialista destacó que la norma sigue en pie gracias a la acción judicial del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas —CECIM— de La Plata, quienes actuaron como el primer dique de contención ante el DNU de Javier Milei.
“Joe Lewis es un pobretón”
Gómez utilizó una comparación cruda para dimensionar la escala del poder que presiona para eliminar los límites a la compra de tierras por parte de extranjeros. En la lógica de la soberanía nacional, el nombre de Joe Lewis suele ser el ejemplo de la apropiación indebida de recursos, pero para la especialista, el magnate británico es apenas un actor menor frente a los nuevos interesados.
“Lewis frente a estos tipos es un pobretón; imagínense que estos tipos tienen mil millones de dólares, tienen más patrimonio que muchos estados juntos”, sentenció Gómez en La Cielo 103.5 respecto de lobby detrás de la ley que impulsan Javier Milei y La Libertad Avanza.
Esta disparidad de fuerzas es lo que vuelve vital la vigencia de los “cuatro coladores” de la ley actual: el tope del 15% de extranjerización a nivel nacional y provincial, el límite de 1.000 hectáreas en zona núcleo, el tope por nacionalidad y, fundamentalmente, la prohibición de comprar tierras con acceso a cuerpos de agua permanentes.
La falta de voceros y el “misterio” del Gobierno
Uno de los puntos más llamativos de la rosca legislativa fue la incapacidad del oficialismo para defender técnicamente su postura. Gómez reveló que, durante el tratamiento de la Ley Bases, el Gobierno nunca pudo explicar para qué necesitaba liberar la venta de tierras o a quiénes pretendía beneficiar.
“No conseguían voceros por parte del Gobierno que defiendan la ley, y no es porque falte valentía, sino porque era inexplicable”, señaló. Esta falta de argumentos refuerza la hipótesis de un lobby orientado a las necesidades de las grandes tecnológicas, que buscan asegurar recursos estratégicos —como el agua para enfriar servidores— sin las trabas ambientales y de soberanía que impone la normativa vigente.
En términos de impacto local, la ley protege al Partido de La Plata limitando cualquier intento de compra masiva por parte de estos holdings al 15% de la superficie del municipio, impidiendo que un solo actor extranjero se convierta en “dueño” de la capital provincial. “Comprar tierra no es inversión; inversión es poner una fábrica o un frigorífico. La simple compra de suelo es especulación que no genera un solo empleo para el vecino”, concluyó Gómez.

