La Unión Cívica Radical abadista comenzó a mover fichas para instalar un tema de fondo: la reforma política en la provincia de Buenos Aires. El senador nacional Maximiliano Abad encabezó un encuentro con legisladores provinciales para avanzar en una propuesta que apunta a modernizar el sistema electoral y que trabajaría durante este primer semestre de 2026 en la Legislatura.
La reunión se realizó junto al diputado provincial y presidente del bloque UCR-Cambio Federal, Diego Garciarena, y la senadora Nerina Neumann. Allí comenzaron a delinear una estrategia que no solo busca impulsar cambios técnicos, sino sobresalir en las actividades luego de quedar diezmado tras el recambio legislativo. Hoy, el abadismo cuenta con tan solo una senadora y tres diputados.
REFORMA POLÍTICA PARA “ACTUALIZAR UN SISTEMA VIEJO”
Tras el encuentro, los dirigentes coincidieron en un diagnóstico: el sistema electoral bonaerense quedó desfasado frente a las demandas actuales. “La reforma electoral no es un debate técnico de la política, es una prioridad institucional para devolverle a los bonaerenses la confianza en sus representantes”, sostuvo Abad, quien además planteó que la provincia “no puede seguir con un sistema del siglo pasado”.
En la misma línea, Garciarena remarcó que no se trata de una discusión coyuntural:
“Es una discusión de fondo sobre la calidad de nuestra democracia en la provincia de Buenos Aires”, afirmó. Según explicó, el esquema actual resulta “complejo” y “poco transparente” para el votante, y en muchos casos genera desigualdades entre fuerzas políticas.
BOLETA ÚNICA Y TRES EJES CLAVE
El radicalismo puso sobre la mesa tres pilares para la reforma: más transparencia, más equidad y mayor participación ciudadana. Dentro de ese esquema, la principal herramienta que buscan impulsar es la Boleta Única de Papel. “Es imperioso avanzar hacia la Boleta Única de Papel. Simplifica el acto de votar, garantiza toda la oferta electoral y reduce costos”, aseguró Abad.
Garciarena reforzó esa idea y aclaró que no se trata de una bandera partidaria sino de un instrumento probado en otros distritos: “Le simplifica la vida al votante y mejora la calidad del proceso electoral”.
Por su parte, Neumann puso el foco en la confianza del electorado:
“La transparencia es la base de la legitimidad. Queremos un sistema donde el ciudadano tenga la certeza de que su voto se respeta tal cual fue emitido”, planteó.
CONSTRUIR CONSENSOS Y ABRIR EL DEBATE
Más allá del contenido de la reforma, en la UCR reconocen que el desafío central será político. Por eso, uno de los ejes del planteo es evitar una imposición unilateral. “Una reforma de esta magnitud requiere acuerdos políticos. No es la iniciativa de un sector contra otro”, sostuvo Garciarena, quien anticipó que convocarán a todas las fuerzas.
En ese sentido, ya acordaron impulsar jornadas de trabajo con bloques legislativos, especialistas y organizaciones de la sociedad civil. El objetivo es construir una propuesta “sólida” y con legitimidad.
UNA JUGADA PARA MARCAR EL RITMO EN LA LEGISLATURA
En el trasfondo, la movida de la UCR abadista también tiene una lectura política: intentar dinamizar una Legislatura que, pese a sesionar en fechas puntuales, continúa sin una agenda robusta ni comisiones activas. Algunos ven una estrategia para posicionarse desde la debilidad, dado que en el último recambio legislativo sufrió una sangría de representantes a tal punto que solo quedó con una senadora y apenas tres diputados conducidos por Diego Garciarena.
Con este tema, el radicalismo busca instalar una discusión estructural que obligue al resto de las fuerzas a posicionarse y, al mismo tiempo, recuperar centralidad en el debate público. “La provincia de Buenos Aires no puede seguir con herramientas del siglo pasado. Necesita un sistema electoral moderno, ágil y confiable”, resumió Garciarena.

