Un avión militar A400M del Reino Unido despegó desde Montevideo con rumbo a las Islas Malvinas en una operación que incluyó el apagado de su transpondedor en pleno vuelo y una incursión en el espacio aéreo argentino.
La secuencia, de alta sensibilidad geopolítica, es un episodio que, por su magnitud, debió haber generado una reacción inmediata por parte del Estado argentino, pero que hasta el momento transcurre sin pronunciamientos oficiales.
Los detalles del vuelo indican que la aeronave, que había llegado días antes desde la zona de Malvinas, retomó su trayecto hacia el Atlántico Sur bajo condiciones que limitaron su monitoreo público.
En determinado momento, dejó de emitir señal de identificación, lo que impide su seguimiento en radares civiles, y avanzó sobre espacio aéreo argentino antes de continuar hacia su destino final.
Un episodio de máxima gravedad
La maniobra es considerada de extrema gravedad por la disputa histórica de soberanía. El uso de “silencio electrónico” combinado con el ingreso a espacio argentino configura un escenario que, en otros contextos gubernamentales, habría derivado en una reacción diplomática inmediata.
En este caso, sin embargo, no hubo respuestas oficiales. La ausencia de posicionamiento (hasta ahora) por parte de la Cancillería deja abierto un interrogante sobre la política exterior argentina frente a movimientos militares británicos en el Atlántico Sur, en momentos donde la presencia de Londres en las islas se mantiene activa y consolidada.

Críticas y cuestionamientos
La exembajadora argentina en el Reino Unido, Alicia Castro, cuestionó con dureza la falta de reacción oficial y señaló que se trata de “un incidente grave desde todos los ángulos, que debería haber provocado una respuesta inmediata, firme y contundente por parte del Estado argentino”. En esa línea, advirtió sobre “un silencio absoluto, una inacción total, como si fuera un episodio irrelevante, solo para no incomodar a Londres”.
Castro también apuntó contra la conducción de la política exterior y sostuvo que “la falta de interés, la apatía y las omisiones de la Cancillería Argentina” convierten en rutinarios hechos de esta magnitud. Además, cuestionó el rumbo internacional del Gobierno al señalar que “mientras Brasil y varios estados africanos defienden su apoyo al pueblo argentino y condenan la militarización del Atlántico Sur, el gobierno les da la espalda y erosiona el respaldo internacional”.
En ese marco, la exfuncionaria advirtió que la falta de respuesta frente a este tipo de episodios refleja “una renuncia de facto a cualquier política seria sobre las Malvinas”, en un contexto donde la presencia británica en la región no solo persiste sino que continúa fortaleciéndose.

