El debate por la tasa a los parques eólicos en Olavarría sumó un inesperado capítulo político con la reaparición pública de Ezequiel Galli en la discusión local. El exintendente – gobernó el distrito entre 2015 y 2023- y actual titular de la Unidad de Gabinete de Asesores de la Jefatura de Gabinete de Ministros, presentó junto a concejales de los bloques PRO y Juntos por Olavarría un proyecto para eximir a las empresas de generación de energía renovable del pago de la Tasa por Inspección de Seguridad e Higiene (TISH).
La movida tuvo un destinatario concreto: el intendente camporista Maximiliano Wesner. El proyecto de Galli busca dejar sin efecto la tasa que el Ejecutivo municipal pretende establecer para la actividad eólica y, además, impedir durante diez años que el municipio cobre una nueva tasa, derecho o contribución específicamente vinculada con la generación de energía eléctrica mediante fuentes renovables.
El retorno de Galli no pasó inadvertido. Su aparición se produce en medio del envión político que significó su designación por Diego Santilli para un cargo que lo ubica en el círculo estrecho del jefe de Gabinete y posible candidato a gobernador bonaerense. El vínculo entre ambos se remonta a la etapa del PRO y ahora quedó integrado al armado nacional de La Libertad Avanza.
Por eso, la presentación le permitió hacer un doble movimiento: meterse en una discusión local y legitimarse internamente como vocero al predicar una de las premisas de la gestión libertaria: atraer inversiones mediante la reducción de la presión fiscal. En el escenario político local comenzaron a aparecer distintas lecturas sobre el regreso de Galli a la agenda de Olavarría, de cara al próximo proceso electoral.
Un proyecto contra la tasa de Wesner
La propuesta presentada por Galli y los concejales de su entorno plantea una exención de diez años para las empresas radicadas o que se radiquen en Olavarría dedicadas a la generación de energía eléctrica mediante fuentes renovables.
El beneficio no se limitaría a la actual TISH. El proyecto también establece que durante ese período no se podrá aplicar una nueva tasa, derecho o contribución municipal que grave específicamente a esa actividad.
La iniciativa incorpora, sin embargo, una condición para las empresas beneficiadas: deberán acreditar que al menos el 50% de la mano de obra empleada y/o de los contratos de servicios correspondan a trabajadores o proveedores locales, tanto durante la construcción como durante la operación y mantenimiento de los establecimientos. El incumplimiento de ese requisito implicaría la pérdida del beneficio a partir del período fiscal en el que se detectara la infracción.

Galli fue directo al cuestionar la iniciativa del Ejecutivo municipal. “Los números no le cierran a Wesner y la solución no debe ser la creación de una nueva tasa”, afirmó. También acusó al municipio de recurrir a “viejas recetas kirchneristas para ocultar una pésima administración de los recursos”.
“Creemos que el oficialismo tiene que acompañar este tipo de iniciativas que fomenten la llegada de nuevas inversiones y la generación de mano de obra local. Es un círculo virtuoso para el desarrollo de Olavarría”, señalaron los concejales.
Galli volvió a jugar en territorio propio
La particularidad política de la presentación está en quién decidió ponerse al frente del proyecto. Galli decidió llevar en mano el proyecto a la sede del HCD y entregarlo para su ingreso legislativo. La movida se articuló con la comunicación del hecho- más allá que la firma la llevan los concejales se sacó la foto y encabezó el anuncio que hizo circular a los medios.
Su regreso a una discusión municipal concreta alimentó así las especulaciones sobre cuál será su próximo papel político. Por ahora, no existe una definición pública pero la decisión de intervenir personalmente en una cuestión de fuerte impacto local volvió a poner su nombre en el tablero.
El movimiento también tiene una particularidad dentro del armado libertario. Galli mantiene un acuerdo táctico con Celeste Arouxet que permitió congelar una vieja disputa entre ambos sectores, pero la convivencia abre interrogantes sobre cómo se resolvería una eventual competencia electoral dentro del espacio si finalmente no hubiera un mecanismo de primarias.

La incógnita, por ahora, es doble: si Galli pretende regresar personalmente a la competencia local o si busca posicionar a dirigentes de su entorno. La presentación contra el “impuesto al viento” no alcanza para responder esa pregunta, pero sí funciona como una primera señal de que el exintendente volvió a intervenir en los asuntos de Olavarría.
El choque con La Cámpora
Del otro lado aparece Maximiliano Wesner, referente de La Cámpora y actual intendente de Olavarría, cuya administración quedó directamente enfrentada con la propuesta de Galli.
El contrapunto tiene además una traducción política clara: mientras el Ejecutivo municipal defiende un régimen tributario específico para una actividad emergente y propone una tasa de 5.200 dólares anuales por aerogenerador con estabilidad fiscal durante diez años, la oposición plantea directamente eliminar ese gravamen y garantizar una exención por el mismo período.
La discusión local, de ese modo, quedó atravesada por uno de los principales debates de la política nacional: cuánto pueden cobrar los municipios a las empresas y hasta dónde una tasa puede convertirse en un obstáculo para la inversión.
Galli había utilizado el concepto de “impuesto al viento” para cuestionar la propuesta de Wesner. Ahora decidió convertir esa crítica en un proyecto de ordenanza y llevarla al Concejo Deliberante.
El dato político es que no lo hizo como un dirigente retirado de la escena local, sino como un funcionario nacional que responde directamente a uno de los hombres fuertes del Gobierno de Javier Milei.
Y esa es, precisamente, la pregunta que deja abierta su regreso: ¿Galli volvió a Olavarría solamente para discutir una tasa o empezó a mostrar nuevamente sus cartas para lo que viene?

