Tras lograr su primera victoria legislativa del año en el Senado con la aprobación de la reforma laboral, el Gobierno de Javier Milei giró rápidamente su atención hacia la Cámara de Diputados con el objetivo de encadenar una serie de éxitos parlamentarios que fortalezcan su posición política en este tramo inicial de 2026.
La estrategia oficialista apunta ahora a dar media sanción a dos iniciativas que se consideran pilares de su plan de gobierno en medio de sesiones extraordinarias convocadas para este jueves.
La primera tiene que ver con la reducción de la edad de imputabilidad de 16 a 14 años en delitos graves, y la segunda con la ratificación del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, una medida cuyo alcance está limitado por los rechazos que aún concita en su contraparte europea.
Letra chica y negociaciones
El proyecto de nuevo Régimen Penal Juvenil propone bajar la edad mínima de imputabilidad a 14 años para delitos graves como homicidios, robos violentos, abusos sexuales y secuestros, con penas que podrían llegar hasta 15 años de prisión y un esquema de penas alternativas para infracciones menores.
Esta iniciativa, que ya obtuvo dictamen favorable en comisiones con amplios apoyos, se transformó en una pieza central de la agenda de seguridad del Ejecutivo luego de que el Gobierno modificara su propuesta original —que proponía bajar la edad a 13 años— para lograr consensos con bloques aliados.
En las filas oficiales creen que contarán con los votos suficientes para alcanzar la media sanción, aunque sectores de la oposición y bloques dialoguistas preparan matices y cuestionamientos que podrían tensionar la votación en particular.
En paralelo, el Gobierno quiere que Argentina sea el primer país miembro del Mercosur en ratificar parlamentariamente el tratado de libre comercio con la Unión Europea. El pacto, firmado el 17 de enero y enviado al Congreso para su aprobación, será tratado sin posibilidad de modificaciones en el texto, en una votación de sí o no.
Desde el oficialismo aseguran que cuentan con el respaldo de aliados provinciales y bloques dialoguistas y buscan proyectar este paso como una señal de apertura económica y confianza hacia el exterior.
Sin embargo, el peronismo aún no ha logrado unificar una posición y podría mostrar votos divididos entre rechazo, posturas más cautas o sectores que opten por acompañar.
El giro hacia Diputados responde a que el Gobierno necesita consolidar un bloque de apoyo legislativo más allá de la Cámara alta para asegurar no solo victorias puntuales sino una dinámica legislativa favorable de cara al resto del año. La reciente aprobación de la reforma laboral en el Senado marcó un primer hito, y ahora el oficialismo apuesta a que la media sanción de estas dos iniciativas clave le dé tracción política y legislativa para lo que viene.

